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Orar

Jueves, 31 de mayo de 2029

Visitación de la Santísima Virgen María

Tiempo Ordinario · Blanco

Sexta (Hora intermedia)

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

V. Bendita tú entre las mujeres. (T. P. Aleluya.) R. Y bendito el fruto de tu vientre. (T. P. Aleluya.)

Himno

Te está cantando el martillo

y rueda en tu honor la rueda.

Puede que la luz no pueda

librar del humo su brillo.

¡Qué sudoroso y sencillo

te pones a mediodía,

Dios de esta dura porfía

de estar sin pausa creando,

y verte necesitando

del hombre más cada día!

Quien diga que Dios ha muerto

que salga a la luz y vea

si el mundo es o no tarea

de un Dios que sigue despierto.

Ya no es su sitio el desierto

ni en la montaña se esconde;

decid, si preguntan dónde,

que Dios está —sin mortaja—

en donde un hombre trabaja

y un corazón le responde. Amén.

Salmodia

Si me amáis, guardaréis mis mandamientos, dice el Señor.

Salmo 118 · 118, 153-160

Mira mi abatimiento y líbrame,

porque no olvido tu voluntad;

defiende mi causa y rescátame,

con tu promesa dame vida;

la justicia está lejos de los malvados

que no buscan tus leyes.

Grande es tu ternura, Señor,

con tus mandamientos dame vida;

muchos son los enemigos que me persiguen,

pero yo no me aparto de tus preceptos;

viendo a los renegados sentía indignación,

porque no guardan tus mandatos.

Mira cómo amo tus decretos, Señor,

por tu misericordia dame vida;

el compendio de tu palabra es la verdad,

y tus justos juicios son eternos.

Si me amáis, guardaréis mis mandamientos, dice el Señor.

Que el Señor te bendiga y veas la paz todos los días de tu vida.

Salmo 127

«Que el Señor te bendiga desde Sión», es decir, desde su Iglesia. (Arnobio)

¡Dichoso el que teme al Señor

y sigue sus caminos!

Comerás del fruto de tu trabajo,

serás dichoso, te irá bien;

tu mujer, como una vid fecunda,

en medio de tu casa;

tus hijos, como renuevos de olivo,

alrededor de tu mesa:

ésta es la bendición del hombre

que teme al Señor.

Que el Señor te bendiga desde Sión,

que veas la prosperidad de Jerusalén

todos los días de tu vida;

que veas a los hijos de tus hijos.

¡Paz a Israel!

Que el Señor te bendiga y veas la paz todos los días de tu vida.

El Señor peleará a tu favor.

Salmo 128

La Iglesia habla de los sufrimientos que tiene que tolerar. (S. Agustín)

¡Cuánta guerra me han hecho desde mi juventud

—que lo diga Israel—,

cuánta guerra me han hecho desde mi juventud,

pero no pudieron conmigo!

Sobre mis espaldas metieron el arado

y alargaron los surcos.

Pero el Señor, que es justo,

rompió las coyundas de los malvados.

Retrocedan, avergonzados,

los que odian a Sión;

sean como la hierba del tejado,

que se seca y nadie la siega;

que no llena la mano del segador

ni la brazada del que agavilla;

ni le dicen los que pasan:

«Que el Señor te bendiga.»

Os bendecimos en el nombre del Señor.

El Señor peleará a tu favor.

LECTURA BREVE

Tb 12, 6

Bendecid a Dios y proclamad ante todos los vivientes los beneficios que os ha hecho, pues él os ha mostrado su misericordia.

Oración

Dios todopoderoso y eterno, tú que, cuando María llevaba en su seno a tu Hijo, le inspiraste que visitara a su prima santa Isabel, haz que nosotros seamos siempre dóciles a las inspiraciones de tu Espíritu, para que, con María, podamos proclamar eternamente tu grandeza. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.