Nona (Hora intermedia)
El himno
El libro ofrece varios; puede rezarse cualquiera de ellos.
La salmodia
Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.
Los salmos se toman de la salmodia complementaria
V. Estad alegres, dice el Señor. R. Porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.
Himno
Oh Jesús, que en tu cruz has demostrado
tu gran amor, tu gran misericordia,
y tu fuerza nos das para seguirte
por el mismo camino hacia la gloria.
Que fielmente cumplamos en tu Iglesia
nuestra parte en tu obra salvadora,
y, al llegar a la tarde de la vida,
en gozo eterno el Padre nos acoja.
Gracias, Padre, a ti porque nos llamas,
a Jesús, que en su sangre nos redime,
y al Espíritu, luz y guía
de este pueblo que al cielo se dirige. Amén.
Salmodia
Mucha paz tienen, Señor, los que aman tus leyes.
Salmo 118 · 118, 161-168
Los nobles me perseguían sin motivo,
pero mi corazón respetaba tus palabras;
yo me alegraba con tu promesa,
como el que encuentra un rico botín;
detesto y aborrezco la mentira,
y amo tu voluntad.
Siete veces al día te alabo
por tus justos mandamientos;
mucha paz tienen los que aman tus leyes,
y nada los hace tropezar;
aguardo tu salvación, Señor,
y cumplo tus mandatos.
Mi alma guarda tus preceptos
y los ama intensamente;
guardo tus decretos,
y tú tienes presentes mis caminos.
Mucha paz tienen, Señor, los que aman tus leyes.
El grupo de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma.
Salmo 132
Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios. (1Jn 4, 7).
Ved qué paz y qué alegría,
convivir los hermanos unidos.
Es ungüento precioso en la cabeza,
que va bajando por la barba,
que baja por la barba de Aarón,
hasta la franja de su ornamento.
Es rocío del Hermón, que va bajando
sobre el monte Sión.
Porque allí manda el Señor la bendición:
la vida para siempre.
El grupo de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma.
Defiéndeme de la mano perversa, Señor Dios, mi fuerte salvador.
Salmo 139 · 139, 1-9. 13-14
El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. (Mt 26, 45)
Líbrame, Señor, del malvado,
guárdame del hombre violento,
que planean maldades en su corazón
y todo el día provocan contiendas;
afilan sus lenguas como serpientes,
con veneno de víboras en los labios.
Defiéndeme, Señor, de la mano perversa,
guárdame de los hombres violentos,
que preparan zancadillas a mis pasos.
Los soberbios me esconden trampas,
los perversos me tienden una red
y por el camino me colocan lazos.
Pero yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios»;
Señor, atiende a mis gritos de socorro;
Señor Dios, mi fuerte salvador,
que cubres mi cabeza el día de la batalla.
Señor, no le concedas sus deseos al malvado,
no des éxito a sus proyectos.
Yo sé que el Señor hace justicia al afligido
y defiende el derecho del pobre.
Los justos alabarán tu nombre,
los honrados habitarán en tu presencia.
Defiéndeme de la mano perversa, Señor Dios, mi fuerte salvador.
LECTURA BREVE
2Co 4, 13-14
Como somos impulsados por el mismo poder de la fe —del que dice la Escritura: «Creí, por eso hablé»—, también nosotros creemos, y por eso hablamos. Y sabemos que aquel que resucitó a Jesús nos resucitará también a nosotros con Jesús, y nos hará aparecer en su presencia juntamente con vosotros.
Oración
Dios nuestro, que nos llenas de santa alegría con la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, haz que tu Iglesia se mantenga siempre fiel a las enseñanzas de estos apóstoles, de quienes recibió el primer anuncio de la fe. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.
