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Orar

Miércoles, 15 de agosto de 2029

La Asunción de la Santísima Virgen María

Tiempo Ordinario · Blanco · Ciclo A

Nona (Hora intermedia)

El himno

El libro ofrece varios; puede rezarse cualquiera de ellos.

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

Los salmos se toman de la salmodia complementaria. La oración conclusiva como en las Laudes.

V. La Virgen María ha sido elevada al tálamo celestial. R. Donde el Rey de reyes tiene un trono adornado con estrellas.

Himno

Danos, Señor, la firme voluntad,

compañera y sostén de la virtud,

que sabe en la fatiga hallar quietud

y en medio de las sombras claridad:

La que trueca en tesón la veleidad,

y el ocio en perennal solicitud,

y las ásperas fiebres en salud

y los torpes engaños en verdad.

Y así conseguirá mi corazón

que los favores que a tu amor debí

le ofrezcan algún fruto en galardón.

Y aún tú, Señor, conseguirás así

que no llegue a romper mi confusión

la imagen tuya que pusiste en mí. Amén.

Salmodia

«El que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida», dice el Señor.

Salmo 118 · 118, 105-112

Lámpara es tu palabra para mis pasos,

luz en mi sendero;

lo juro y lo cumpliré:

guardaré tus justos mandamientos;

¡estoy tan afligido!

Señor, dame vida según tu promesa.

Acepta, Señor, los votos que pronuncio,

enséñame tus mandatos;

mi vida está stá siempre en peligro,

pero no olvido tu voluntad;

los malvados me tendieron un lazo,

pero no me desvié dé tus decretos.

Tus preceptos son mi herencia perpetua,

la alegría de mi corazón;

inclino mi corazón a cumplir tus leyes,

siempre y cabalmente.

«El que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida», dice el Señor.

Yo soy pobre y desdichado: Dios mío, socórreme.

Salmo 69

¡Señor, sálvanos, que perecemos! (Mt 8, 25)

Dios mío, dígnate librarme;

Señor, date prisa en socorrerme.

Sufran una derrota ignominiosa

los que me persiguen a muerte;,

vuelvan la espalda afrentados

los que traman mi daño;

que se retiren avergonzados,

los que se ríen de mí.

Alégrense y gocen contigo

todos los que te buscan;

y digan siempre: «Dios es grande»

los que desean tu salvación.

Yo soy pobre y desdichado.

Dios mío, socórreme,

que tú eres mi auxilio y mi liberación.

¡Señor, no tardes!

Yo soy pobre y desdichado: Dios mío, socórreme.

No juzgará por apariencias, sino con justicia y equidad.

Salmo 74

Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. (Lc 1, 52)

Te damos gracias, ¡oh Dios!, te damos gracias,

invocando tu nombre, pregonando tus maravillas.

«Cuando elija la ocasión,

yo juzgaré rectamente.

Aunque tiemble la tierra con sus habitantes,

yo he afianzado sus columnas.»

Digo a los jactanciosos; no os jactéis;

a los malvados: no alcéis la testuz,

no alcéis la testuz contra el cielo,

no digáis insolencias contra la Roca.

La justicia no vendrá

ni del oriente ni del occidente,

ni del desierto ni de los montes,

sólo Dios gobierna:

a uno humilla a otro ensalza.

El Señor tiene una copa en la mano,

un vaso lleno de vino drogado:

lo da a beber hasta las heces

a todos los malvados de la tierra.

Y yo siempre proclamaré su grandeza,

y tañeré para el Dios de Jacob:

derribaré el poder de los malvados,

y se alzará el poder del justo.

No juzgará por apariencias, sino con justicia y equidad.

LECTURA BREVE

2Co 5, 1

Aunque se desmorone la morada terrestre en que acampamos, sabemos que Dios nos dará una casa eterna en el cielo, no construida por hombres.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.