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Orar

Viernes, 28 de septiembre de 2029

San Wenceslao de Bohemia, mártir

Tiempo Ordinario · Verde · Año impar (I)

OFICIO DE LECTURA

Si esta es tu primera oración del día, comienza con el Invitatorio: se dice antes de el Oficio de lectura cuando con él se abre el día.

Hoy la memoria es libre

Puede rezarse el oficio de la feria o el de San Wenceslao de Bohemia, mártir.

V. Hijo mío, conserva mis palabras. R. Conserva mis mandatos y vivirás.

Himno

Delante de tus ojos

ya no enrojecemos

a causa del antiguo

pecado de tu pueblo.

Arrancarás de cuajo

el corazón soberbio

y harás un pueblo humilde

de corazón sincero.

En medio de los pueblos

nos guardas como un resto,

para cantar tus obras

y adelantar tu reino.

Seremos raza nueva

para los cielos nuevos;

sacerdotal estirpe,

según tu Primogénito.

Caerán los opresores

y exultarán los siervos;

los hijos del oprobio

serán tus herederos.

Señalarás entonces

el día del regreso

para los que comían

su pan en el destierro.

¡Exulten mis entrañas!

¡Alégrese mi pueblo!

Porque el Señor, que es justo,

revoca sus decretos:

la salvación se anuncia

donde acechó el infierno,

porque el Señor habita

en medio de su pueblo. Amén.

Salmodia

Levántate, Señor, y ven en mi auxilio.

Salmo 34 · 34, 1-2. 3c. 9-19. 22-24a. 27-28

Se reunieron… y se pusieron de acuerdo para detener a Jesús con engaño y matarlo. (Mt 26, 3-4)

Pelea, Señor, contra los que me atacan,

guerrea contra los que me hacen guerra;

empuña el escudo y la adarga,

levántate y ven en mi auxilio;

di a mi alma:

«Yo soy tu victoria.»

Y yo me alegraré con el Señor,

gozando de su victoria;

todo mi ser proclamará:

«Señor, ¿quién como tú,

que defiendes al débil del poderoso,

al pobre y humilde del explotador?»

Se presentaban testigos violentos:

me acusaban de cosas que ni sabía,

me pagaban mal por bien,

dejándome desamparado.

Levántate, Señor, y ven en mi auxilio.

Juzga, Señor, y defiende mi causa, tú que eres poderoso.

Salmo 34 · 34, 1-2. 3c. 9-19. 22-24a. 27-28

Se reunieron… y se pusieron de acuerdo para detener a Jesús con engaño y matarlo. (Mt 26, 3-4)

Yo, en cambio, cuando estaban enfermos,

me vestía de saco,

me mortificaba con ayunos

y desde dentro repetía mi oración.

Como por un amigo o por un hermano,

andaba triste,

cabizbajo y sombrío,

como quien llora a su madre.

Pero, cuando yo tropecé, se alegraron,

se juntaron contra mí

y me golpearon por sorpresa;

me laceraban sin cesar,

cruelmente se burlaban de mí,

rechinando los dientes de odio.

Juzga, Señor, y defiende mi causa, tú que eres poderoso.

Mi lengua anunciará tu justicia, todos los días te alabaré, Señor.

Salmo 34 · 34, 1-2. 3c. 9-19. 22-24a. 27-28

Se reunieron… y se pusieron de acuerdo para detener a Jesús con engaño y matarlo. (Mt 26, 3-4)

Señor, ¿cuándo vas a mirarlo?

Defiende mi vida de los que rugen,

mi único bien, de los leones,

y te daré gracias en la gran asamblea,

te alabaré entre la multitud del pueblo.

Que no canten victoria mis enemigos traidores,

que no se hagan guiños a mi costa

los que me odian sin razón.

Señor, tú lo has visto, no te calles;

Señor, no te quedes a distancia;

despierta, levántate, Dios mío;

Señor mío, defiende mi causa.

Júzgame tú según tu justicia.

Que canten y se alegren

los que desean mi victoria;

que repitan siempre: «Grande es el Señor»,

los que desean la paz a tu siervo.

Mi lengua anunciará tu justicia,

todos los días te alabaré.

Mi lengua anunciará tu justicia, todos los días te alabaré, Señor.

PRIMERA LECTURA (Año I)

Del libro del profeta Isaías · 28, 1-6. 14-22

¡Ay de la corona fastuosa, de los ebrios de Efraím, y de la flor caduca, joya de su atavío, que está en la cabeza de los hartos de vino! Mirad: un fuerte y robusto, de parte del Señor, como turbión de granizo y tormenta asoladora, como turbión de aguas caudalosas y desbordantes, con la mano derriba al suelo y con los pies pisotea la corona fastuosa de los ebrios de Efraím y la flor caduca, joya de su atavío, que está en la cabeza del valle ubérrimo. Será como breva temprana: que el primero que la ve, apenas la coge; se la traga. Aquel día será el Señor de los ejércitos corona enjoyada, diadema espléndida, para el resto de su pueblo. Espíritu de justicia para los que se sientan a juzgar, espíritu de valentía para los que rechazan el asalto a las puertas.

Escuchad la palabra del Señor, gente burlona, que domináis a ese pueblo de Jerusalén. Vosotros decíais: «Hemos firmado un pacto con la muerte, una alianza con el abismo; cuando pase el azote desbordante, no nos alcanzará, porque tenemos la mentira por refugio y el engaño por escondrijo.»

Pues así dice el Señor: «Mirad, yo coloco en Sión una piedra probada, angular, preciosa, de cimiento: quien se apoya no vacila. Usaré la justicia como plomada y el derecho como nivel; mientras que el granizo arrasará vuestro refugio y las aguas inundarán vuestro escondrijo. Vuestro pacto con la muerte se romperá, vuestra alianza con el abismo no durará: cuando pase el azote desbordante os pisoteará, cada vez que pase, os arrollará; y pasará mañana tras mañana, de día y de noche: y entonces bastará el terror para que aprendáis la lección.»

Será corta la cama para estirarse y estrecha la manta para arroparse. El Señor se alzará como en el monte Parás y se desperezará como en el valle de Gabaón, para ejecutar su obra, obra extraña; para cumplir su tarea, tarea inaudita. Por tanto, no os burléis, no sea que se aprieten vuestras cadenas; porque he escuchado la destrucción decretada por el Señor de los ejércitos contra todo el país.

SEGUNDA LECTURA

De la Leyenda primera paleoslava

Al morir su padre Bratislao, los habitantes de Bohemia eligieron por duque a Wenceslao. Por la gracia de Dios, era hombre de una fe íntegra. Auxiliaba a todos los pobres, vestía a los desnudos, alimentaba a los hambrientos, acogía a los peregrinos, conforme a las enseñanzas evangélicas. No toleraba que se cometiera injusticia alguna contra las viudas; amaba a todos los hombres, pobres y ricos, servía a los ministros de Dios, embellecía muchas iglesias.

Pero los hombres de Bohemia se ensoberbecieron y persuadieron a su hermano menor, Boleslao, diciéndole:

«Wenceslao conspira con su madre y con sus hombres para matarte.»

Wenceslao acostumbraba ir a todas las ciudades para visitar sus iglesias en el día de la dedicación de cada una de ellas. Entró, pues, en la ciudad de Boleslavia, un domingo, coincidiendo con la fiesta de los santos Cosme y Damián. Después de oír misa, quería regresar a Praga, pero Boleslao lo retuvo pérfidamente, diciéndole:

«¿Por qué has de marcharte, hermano?»

A la mañana siguiente, las campanas tocaron para el oficio matutino. Wenceslao, al oír las campanas, dijo:

«Loado seas, Señor, que me has concedido vivir hasta la mañana de hoy.»

Se levantó y se dirigió al oficio matutino. Al momento, Boleslao lo alcanzó en la puerta. Wenceslao lo miró y le dijo:

«Hermano, ayer nos trataste muy bien.»

Pero el diablo, susurrando al oído de Boleslao, pervirtió su corazón; y, sacando la espada, Boleslao contestó a su hermano:

«Pues ahora quiero hacerlo aún mejor.»

Dicho esto, lo hirió con la espada en la cabeza. Wenceslao, volviéndose a él, le dijo:

«¿Qué es lo que intentas hacer, hermano?»

Y, agarrándolo, lo hizo caer en tierra. Vino corriendo uno de los consejeros de Boleslao ehirió a Wenceslao en la mano. Éste, al recibir la herida, soltó a su hermano e intentó refugiarse en la iglesia, pero dos malvados lo mataron en la puerta. Otro, que vino corriendo, atravesó su costado con la espada. Wenceslao expiró al momento, pronunciando aquellas palabras:

«A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.»

R. El justo germinará como una azucena. * Y florecerá eternamente ante el Señor.
V. Plantado en la casa del Señor, crecerá en los atrios de nuestro Dios.

Oración

Dios nuestro, que impulsaste al santo mártir Wenceslao a anteponer el reino de los cielos a un reino terrenal, concédenos, por su intercesión, que tengamos valor para dejar lo que nos impida unirnos a ti de todo corazón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.