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Orar

Jueves, 4 de octubre de 2029

San Francisco de Asís

Tiempo Ordinario · Blanco · Año impar (I)

Vísperas

Himno

En la cumbre de la Verna

se han dado cita de amor

el siervo con su Señor

unidos en Pascua eterna.

Del cielo el Señor venía,

Hijo de Dios humanado,

tenía el cuerpo llagado

y el rostro resplandecía.

¡Oh Jesús, el más hermoso

entre los hijos de Adán,

libres tus brazos están

para el abrazo de esposo!

Y Francisco se ha quedado

de gracia y amor transido;

por Cristo se encuentra herido

en manos, pies y costado.

Ved la Regla ya cumplida

en el monte de la alianza;

amor que la sangre alcanza

es de aquel que da la vida.

¡Gloria a ti, Cristo benigno,

en el precioso madero;

para el gozo verdadero

guárdanos bajo tu signo! Amén.

Salmodia

Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el fin de la tierra.

Salmo 71

Abriendo sus cofres le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. (Mt 2, 11)

Dios mío, confía tu juicio al rey,

tu justicia al hijo de reyes,

para que rija a tu pueblo con justicia,

a tus humildes con rectitud.

Que los montes traigan paz,

y los collados justicia;

que él defienda a los humildes del pueblo,

socorra a los hijos del pobre

y quebrante al explotador.

Que dure tanto como el sol,

como la luna, de edad en edad;

que baje como lluvia sobre el césped,

como llovizna que empapa la tierra.

Que en sus días florezca la justicia

y la paz hasta que falte la luna.

Que domine de mar a mar,

del Gran Río al confín de la tierra.

Que en su presencia se inclinen sus rivales;

que sus enemigos muerdan el polvo;

que los reyes de Tarsis y de las islas

le paguen tributo.

Que los reyes de Saba y de Arabia

le ofrezcan sus dones;

que se postren ante él todos los reyes,

y que todos los pueblos le sirvan.

Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el fin de la tierra.

Socorrerá el Señor a los hijos del pobre; rescatará sus vidas de la violencia.

Salmo 71

Abriendo sus cofres le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. (Mt 2, 11)

Él librará al pobre que clamaba,

al afligido que no tenía protector;

él se apiadará del pobre y del indigente,

y salvará la vida de los pobres;

él rescatará sus vidas de la violencia,

su sangre será preciosa a sus ojos.

Que viva y que le traigan el oro de Saba;

él intercederá por el pobre y lo bendecirá.

Que haya trigo abundante en los campos,

y ondee en lo alto de los montes,

den fruto como el Líbano,

y broten las espigas como hierba del campo.

Que su nombre sea eterno,

y su fama dure como el sol;

que él sea la bendición de todos los pueblos,

y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

el único que hace maravillas;

bendito por siempre su nombre glorioso,

que su gloria llene la tierra.

¡Amén, amén!

Socorrerá el Señor a los hijos del pobre; rescatará sus vidas de la violencia.

Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

Cántico · Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,

el que eres y el que eras,

porque has asumido el gran poder

y comenzaste a reinar.

Se encolerizaron las naciones,

llegó tu cólera,

y el tiempo de que sean juzgados los muertos,

y de dar el galardón a tus siervos los profetas,

y a los santos y a los que temen tu nombre,

y a los pequeños y a los grandes,

y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío,

y el reinado de nuestro Dios,

y la potestad de su Cristo;

porque fue precipitado

el acusador de nuestros hermanos,

el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron

en virtud de la sangre del Cordero

y por la palabra del testimonio que dieron,

y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.

Por esto, estad alegres, cielos,

y los que moráis en sus tiendas.

Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

LECTURA BREVE

1Pe 1, 22-23

Por la obediencia a la verdad habéis purificado vuestras almas para un amor fraternal no fingido; amaos, pues, con intensidad y muy cordialmente unos a otros, como quienes han sido engendrados no de semilla corruptible, sino incorruptible, por la palabra viva y permanente de Dios.

R. El Señor es mi pastor, nada me falta.
V. El Señor es mi pastor, nada me falta.

R. Nada me falta.
V. En verdes praderas me hace recostar.

R. El Señor es mi pastor, nada me falta.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Magnificat

Líbreme Dios de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo; porque yo llevo en mi cuerpo sus marcas. >>>

Cántico de María Lc 1, 46-55

ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

—como lo había prometido a nuestros padres—

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Líbreme Dios de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo; porque yo llevo en mi cuerpo sus marcas. >>>

Preces

Elevemos a Dios nuestros corazones agradecidos porque ha bendecido a su pueblo con toda clase de bienes espirituales y digámosle con fe:

Bendice, Señor, a tu pueblo.

Dios todopoderoso y lleno de misericordia, protege al papa N. y a nuestro obispo N., — que tú mismo has elegido para guiar a la Iglesia.

Protege, Señor, a nuestros pueblos y ciudades — y aleja de ellos todo mal.

Multiplica como renuevos de olivo alrededor de tu mesa hijos que se consagren a tu reino, — siguiendo a Jesucristo en pobreza, castidad y obediencia.

Conserva el propósito de aquellas de tus hijas que han consagrado a ti su virginidad, — para que, en la integridad de su cuerpo y de su espíritu, sigan al Cordero dondequiera que vaya.

Da la paz a los difuntos — y permítenos encontrarlos nuevamente un día en tu reino.

Oración

Señor Dios, que en el pobre y humilde Francisco de Asís has dado a tu Iglesia una imagen viva de Jesucristo, haz que nosotros, siguiendo su ejemplo, imitemos a tu Hijo y vivamos, como este santo, unidos a ti en el gozo del amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.