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Orar

Martes, 1 de enero de 2030

María, Madre de Dios

Tiempo de Navidad · Blanco · Ciclo B

Tercia (Hora intermedia)

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

V. Se acordó el Señor de su misericordia. Aleluya. R. Y de su fidelidad en favor de la casa de Israel. Aleluya.

Himno

Oh Santo Espíritu, que con el Padre

y el Hijo eres un solo Dios eterno:

dígnate ya bajar hasta nosotros

y entrar y derramarte en nuestros pechos.

Que la mente, la lengua y el sentido

den testimonio de tu nombre excelso,

y que las llamas del amor despunten,

y que al prójimo abrasen con su fuego.

Escúchanos, oh Padre piadosísimo,

y haz que se cumpla nuestro deseo,

tú que reinas sin tiempo con tu Hijo

Jesucristo y el Santo Paracleto. Amén.

Salmodia

Dichoso el que anda por los senderos del Señor.

Salmo 118 · 118, 1-8

El amor de Dios consiste en guardar sus mandamientos. (1Jn 5, 3)

Dichoso el que, con vida intachable,

camina en la voluntad del Señor;

dichoso el que, guardando sus preceptos,

lo busca de todo corazón;

el que, sin cometer iniquidad,

anda por sus senderos.

Tú promulgas tus decretos

para que se observen exactamente.

Ojalá esté firme mi camino,

para cumplir tus consignas;

entonces no sentiré vergüenza

al mirar tus mandatos.

Te alabaré con sincero corazón

cuando aprenda tus justos mandamientos.

Quiero guardar tus leyes exactamente,

tú no me abandones.

Dichoso el que anda por los senderos del Señor.

Se alegra mi corazón con tu auxilio.

Salmo 12

El Dios de la esperanza os colme de todo gozo. (Rm 15, 13)

¿Hasta cuándo, Señor, seguirás olvidándome?

Hasta cuándo me esconderás tu rostro?

¿Hasta cuándo he de estar preocupado,

con el corazón apenado todo el día?

¿Hasta cuándo va a triunfar mí enemigo?

Atiende y respóndeme, Señor, Dios mío;

da luz a mis ojos

para que no me duerma en la muerte,

para que no diga mi enemigo: «Lo he vencido»,

ni se alegre, mi adversario de mi fracaso.

Porque yo confío en tu misericordia:

alegra mi corazón con tu auxilio,

y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.

Se alegra mi corazón con tu auxilio.

Dios lo incluyó todo bajo el dominio del pecado para poder compadecerse de todos.

Salmo 13

Donde abundó el pecado sobreabundó la gracia. (Rm 5, 20)

Dice el necio para sí:

«No hay Dios.»

Se han corrompido, cometiendo abominaciones,

no hay quien obre bien.

El Señor observa desde el cielo

a los hijos de Adán,

para ver si hay alguno sensato

que busque a Dios.

Todos se extravían ,

igualmente obstinados,

no hay uno que obre bien,

ni uno solo.

Pero ¿no aprenderán los malhechores

que devoran a mi pueblo como pan

y no invocan al Señor?

Pues temblarán de espanto,

porque Dios está con los justos.

Podéis burlaros de los planes del desvalido,

pero el Señor es su refugio.

¡Ojalá venga desde Sión la salvación de Israel!

Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo,

se alegrará Jacob y gozará Israel.

Dios lo incluyó todo bajo el dominio del pecado para poder compadecerse de todos.

LECTURA BREVE

So 3, 14. 15b

Regocíjate, hija de Sión; salta y grita de júbilo, Israel; alégrate y gózate de todo corazón, hija de Jerusalén. El Señor será el rey de Israel, en medio de ti.

Oremos:

Señor Dios, que por la maternidad virginal de María has dado a los hombres los tesoros de la salvación, haz que sintamos la intercesión de la Virgen Madre, de quien hemos recibido al autor de la vida, Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro. Que vive y reina.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.