Saltar al contenido

Orar

Lunes, 24 de junio de 2030

Nacimiento de Juan Bautista

Tiempo Ordinario · Blanco · Ciclo B

Sexta (Hora intermedia)

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

V. El Señor me llamó desde el vientre de mi madre. R. Cuando aún estaba yo en el seno de mi madre, pronunció mi nombre.

Himno

Cuando la luz del día está en su cumbre,

eres, Señor Jesús, luz y alegría

de quienes en la fe y en la esperanza

celebran ya la fiesta de la Vida.

Eres resurrección, palabra y prenda

de ser y de vivir eternamente;

sembradas de esperanzas nuestras vidas,

serán en ti cosecha para siempre.

Ven ya, Señor Jesús, Salvador nuestro,

de tu radiante luz llena este día,

camino de alegría y de esperanza,

cabal acontecer de nueva vida.

Concédenos, oh Padre omnipotente,

por tu Hijo Jesucristo, hermano nuestro,

vivir ahora el fuego de tu Espíritu,

haciendo de esta tierra un cielo nuevo. Amén.

Salmodia

Asegura, Señor, mis pasos con tu promesa.

Salmo 118 · 118, 129-136

Amar es cumplir la ley entera. (Rm 13, 10)

Tus preceptos son admirables,

por eso los guarda mi alma;

la explicación de tus palabras ilumina,

da inteligencia a los ignorantes;

abro la boca y respiro,

ansiando tus mandamientos.

Vuélvete a mí y ten misericordia,

como es tu norma con los que aman tu nombre;

asegura mis pasos con tu promesa,

que ninguna mandad me domine;

líbrame de la opresión de los hombres,

y guardaré tus decretos..

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,

enséñame tus leyes;

arroyos de lágrimas bajan de mis ojos

por los que no cumplen tu voluntad.

Asegura, Señor, mis pasos con tu promesa.

Uno solo es el legislador y juez; tú, ¿quién eres para juzgar al prójimo?

Salmo 81

No juzguéis antes de tiempo; dejad que venga el Señor. (1Co 4, 5)

Dios se levanta en la asamblea divina,

rodeado de ángeles juzga:

«¿Hasta cuándo daréis sentencia injusta,

poniéndoos de parte del culpable?

Proteged al desvalido y al huérfano,

haced justicia al humilde y al necesitado,

defended al, pobre y al indigente,

sacándolos de las manos del culpable.»

Ellos, ignorantes e insensatos, caminan a oscuras,

mientras vacilan los cimientos del orbe.

Yo declaro: «Aunque seáis dioses,

e hijos del Altísimo todos,

moriréis como cualquier hombre,

caeréis, príncipes, como uno de tantos.»

Levántate, ¡oh Dios!, y juzga la tierra,

porque tú eres él dueño de todos los pueblos.

Uno solo es el legislador y juez; tú, ¿quién eres para juzgar al prójimo?

Llamé al Señor, y él me respondió.

Salmo 119

Estad firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración. (Rm 12, 12)

En mi aflicción llamé al Señor,

y él me respondió.

Líbrame, Señor, de los labios mentirosos,

de la lengua traidora.

¿Qué te va a dar o a mandar Dios,

lengua traidora?

Flechas de arquero,

afiladas con ascuas de retama.

¡Ay de mí, desterrado en Masac,

acampado en Cadar!

Demasiado llevo viviendo

con los que odian la paz;

cuando yo digo: «Paz»,

ellos dicen: «Guerra».

Llamé al Señor, y él me respondió.

LECTURA BREVE

Is 49, 5-6

Habla el Señor, que desde el seno materno me hizo su siervo: «Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.»

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.