Tercia (Hora intermedia)
La salmodia
Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.
V. Vi al Espíritu Santo descender y posarse sobre él. R. Él es quien bautiza con Espíritu Santo.
Himno
Ven, Espíritu Santo, luz y gozo,.
Amor, que en tus incendios nos abrasas:
renueva el alma de este pueblo tuyo
que por mis labios canta tu alabanza.
En sus fatigas diarias; sé descanso;
en su lucha tenaz, vigor y gracia:
haz germinar la caridad del Padre,
que engendra flores y que quema zarzas.
Ven, Amor, que iluminas el camino,
compañero divino de las almas:
ven con tu viento a sacudir al mundo
y a abrir nuevos senderos de esperanza. Amén.
Salmodia
Asegura, Señor, mis pasos con tu promesa.
Salmo 118 · 118, 129-136
Amar es cumplir la ley entera. (Rm 13, 10)
Tus preceptos son admirables,
por eso los guarda mi alma;
la explicación de tus palabras ilumina,
da inteligencia a los ignorantes;
abro la boca y respiro,
ansiando tus mandamientos.
Vuélvete a mí y ten misericordia,
como es tu norma con los que aman tu nombre;
asegura mis pasos con tu promesa,
que ninguna mandad me domine;
líbrame de la opresión de los hombres,
y guardaré tus decretos..
Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
enséñame tus leyes;
arroyos de lágrimas bajan de mis ojos
por los que no cumplen tu voluntad.
Asegura, Señor, mis pasos con tu promesa.
Uno solo es el legislador y juez; tú, ¿quién eres para juzgar al prójimo?
Salmo 81
No juzguéis antes de tiempo; dejad que venga el Señor. (1Co 4, 5)
Dios se levanta en la asamblea divina,
rodeado de ángeles juzga:
«¿Hasta cuándo daréis sentencia injusta,
poniéndoos de parte del culpable?
Proteged al desvalido y al huérfano,
haced justicia al humilde y al necesitado,
defended al, pobre y al indigente,
sacándolos de las manos del culpable.»
Ellos, ignorantes e insensatos, caminan a oscuras,
mientras vacilan los cimientos del orbe.
Yo declaro: «Aunque seáis dioses,
e hijos del Altísimo todos,
moriréis como cualquier hombre,
caeréis, príncipes, como uno de tantos.»
Levántate, ¡oh Dios!, y juzga la tierra,
porque tú eres él dueño de todos los pueblos.
Uno solo es el legislador y juez; tú, ¿quién eres para juzgar al prójimo?
Llamé al Señor, y él me respondió.
Salmo 119
Estad firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración. (Rm 12, 12)
En mi aflicción llamé al Señor,
y él me respondió.
Líbrame, Señor, de los labios mentirosos,
de la lengua traidora.
¿Qué te va a dar o a mandar Dios,
lengua traidora?
Flechas de arquero,
afiladas con ascuas de retama.
¡Ay de mí, desterrado en Masac,
acampado en Cadar!
Demasiado llevo viviendo
con los que odian la paz;
cuando yo digo: «Paz»,
ellos dicen: «Guerra».
Llamé al Señor, y él me respondió.
LECTURA BREVE
Is 49, 1
Escuchadme, islas; atended, pueblos lejanos: el Señor me llamó desde el vientre de mi madre, cuando aún estaba yo en el seno materno pronunció mi nombre.
Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.
