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Orar

Sábado, 10 de octubre de 2026

Sábado de la 27ª semana del Tiempo Ordinario

Tiempo Ordinario · Verde · Año par (II)

Aún no amanece: sigues en la noche de este día, por eso te proponemos sus Completas. Si ya empiezas la jornada, reza las Laudes del día siguiente.

Sexta (Hora intermedia)

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

V. Mi alegría es el camino de tus preceptos. R. Señor, no olvidaré tus palabras.

Himno

Este mundo del hombre, en que él se afana

tras la felicidad que tanto ansía,

tú lo vistes, Señor, de luz temprana

y de radiante sol al mediodía.

Así el poder de tu presencia encierra

el secreto más hondo de esta vida;

un nuevo cielo y una nueva tierra

colmarán nuestro anhelo sin medida.

Poderoso Señor de nuestra historia,

no tardes en venir gloriosamente;

tu luz resplandeciente y tu victoria

inunden nuestra vida eternamente. Amén.

Salmodia

Da fianza, Señor, en favor de tu siervo.

Salmo 118 · 118, 121-128

Practico la justicia y el derecho,

no me entregues a mis opresores;

da fianza en favor de tu siervo,

que no me opriman los insolentes;

mis ojos se consumen aguardando

tu salvación y tu promesa de justicia.

Trata con misericordia a tu siervo,

enséñame tus leyes;

yo soy tu siervo: dame inteligencia,

y conoceré tus preceptos;

es hora de que actúes, Señor:

han quebrantado tu voluntad.

Yo amo tus mandatos

más que el oro purísimo;

por eso aprecio tus decretos

y detesto el camino de la mentira.

Da fianza, Señor, en favor de tu siervo.

Contemplad al Señor y quedaréis radiantes.

Salmo 33 · 118, 121-128

Habéis saboreado lo bueno que es el Señor. (1Pe 2, 3)

Bendigo al Señor en todo momento,

su alabanza está siempre en mi boca;

mi alma se gloría en el Señor:

que los humildes lo escuchen y se alegren.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,

ensalcemos juntos su nombre.

Yo consulté al Señor, y me respondió,

me libró de todas mis ansias.

Contempladlo y quedaréis radiantes,

vuestro rostro no se avergonzará.

Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha

y lo salva de sus angustias.

El ángel del Señor acampa

en torno a sus fieles y los protege.

Gustad y ved qué bueno es el Señor,

dichoso el que se acoge a él.

Todos sus santos, temed al Señor,

porque nada les falta a los que lo temen;

los ricos empobrecen y pasan hambre,

los que buscan al Señor no carecen de nada.

Contemplad al Señor y quedaréis radiantes.

El Señor está cerca de los atribulados.

Salmo 33 · 118, 121-128

Habéis saboreado lo bueno que es el Señor. (1Pe 2, 3)

Venid, hijos, escuchadme:

os instruiré en el temor del Señor;

¿hay alguien que ame la vida

y desee días de prosperidad?

Guarda tu lengua del mal,

tus labios de la falsedad;

apártate del mal, obra el bien,

busca la paz y corre tras ella.

Los ojos del Señor miran a los justos,

sus oídos escuchan sus gritos;

pero el Señor se enfrenta con los malhechores,

para borrar de la tierra su memoria.

Cuando uno grita, el Señor lo escucha

y lo libra de sus angustias;

el Señor está cerca de los atribulados,

salva a los abatidos.

Aunque el justo sufra muchos males,

de todos lo libra el Señor;

él cuida de todos sus huesos,

y ni uno solo se quebrará.

La maldad da muerte al malvado,

y los que odian al justo serán castigados:

El Señor redime a sus siervos,

no será castigado quien se acoge a él.

El Señor está cerca de los atribulados.

LECTURA BREVE

Ga 5, 26; 6, 2

No busquemos la vanagloria, provocándonos y teniéndonos envidia mutuamente. Ayudaos a llevar mutuamente vuestras cargas, y así cumpliréis la ley de Cristo.

Oremos:

Señor, fuego ardiente de amor eterno, haz que, inflamados en tu amor, te amemos a ti sobre todas las cosas y a nuestro prójimo por amor tuyo. Por Cristo nuestro Señor.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.