INVITATORIO
El salmo del Invitatorio
El libro ofrece cuatro; puede decirse cualquiera de ellos.
A continuación se dice el salmo Invitatorio con la antífona:
V. Señor, abre mis labios. R. Y mi boca proclamará tu alabanza.
Salmodia
Al Señor, al gran Rey, venid, adorémosle.
Salmo 99
ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL TEMPLO
Los redimidos deben entonar un canto de victoria.
(S. Atanasio)
Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con aclamaciones.
Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.
Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:
«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.»
Al Señor, al gran Rey, venid, adorémosle.
Después del Invitatorio se continúa con Laudes o con el Oficio de lecturas, según la hora por la que se empiece el día.
Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.
