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Miércoles, 24 de junio de 2026

Nacimiento de Juan Bautista

Tiempo Ordinario · Blanco · Ciclo A

Las lecturas del día

Primera lectura

Antes de formarte en el vientre materno, yo te conocía

Lectura del libro del profeta Jeremías Jer 1, 4-10

La palabra del Señor llegó a mí en estos términos:

«Antes de formarte en el vientre materno, yo te conocía; antes de que salieras del seno, yo te había consagrado, te había constituido profeta para las naciones.»

Yo respondí: «¡Ah, Señor! Mira que no sé hablar, porque soy demasiado joven.»

El Señor me dijo: «No digas: "Soy demasiado joven", porque tú irás adonde yo te envíe y dirás todo lo que yo te ordene. No temas delante de ellos, porque yo estoy contigo para librarte -oráculo del Señor-.»

El Señor extendió su mano, tocó mi boca y me dijo: «Yo pongo mis palabras en tu boca. Yo te establezco en este día sobre las naciones y sobre los reinos, para arrancar y derribar, para perder y demoler, para edificar y plantar.»

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 70, 1-4a. 5-6b. 15ab. 17

¡Desde el vientre materno fuiste mi protector!

Yo me refugio en ti, Señor,

¡que nunca tenga que avergonzarme!

Por tu justicia, líbrame y rescátame,

inclina tu oído hacia mí, y sálvame. R.

Sé para mí una roca protectora,

tú que decidiste venir siempre en mi ayuda,

porque tú eres mi Roca y mi fortaleza.

¡Líbrame, Dios mío, de las manos del impío. R.

Porque tú, Señor, eres mi esperanza

y mi seguridad desde mi juventud.

En ti me apoyé desde las entrañas de mi madre;

desde el seno materno fuiste mi protector. R.

Mi boca anunciará incesantemente

tus actos de justicia y salvación.

Dios mío, tú me enseñaste desde mi juventud,

y hasta hoy he narrado tus maravillas. R.

Segunda lectura

Esta salvación ha sido el objeto de la búsqueda y la investigación de los profetas

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 1Pe 1, 8-12

Queridos hermanos:

Ustedes aman a Jesucristo sin haberlo visto, y creyendo en él sin verlo todavía, se alegran con un gozo indecible y lleno de gloria, seguros de alcanzar el término de esa fe, que es la salvación.

Esta salvación ha sido el objeto de la búsqueda y la investigación de los profetas que vaticinaron sobre la gracia destinada a ustedes. Ellos trataban de descubrir el tiempo y las circunstancias señaladas por el Espíritu de Cristo, que estaba presente en ellos, y anunciaba anticipadamente los sufrimientos reservados a Cristo y la gloria que les seguiría. A ellos les fue revelado que estaban al servicio de un mensaje destinado no a sí mismos, sino a ustedes. Y ahora ustedes han recibido el anuncio de ese mensaje por obra de quienes, bajo la acción del Espíritu Santo enviado desde el cielo, les transmitieron la Buena Noticia que los ángeles ansían contemplar.

Palabra de Dios.

Aleluia

Cf. Jn 1, 7; Lc 1, 17

Aleluia.

Vino para dar testimonio de la luz;

para preparar al Señor un Pueblo bien dispuesto.

Aleluia.

Evangelio

Te dará un hijo al que llamarás Juan

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas Lc 1, 5-17

En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, de la clase sacerdotal de Abías. Su mujer, llamada Isabel, era descendiente de Aarón. Ambos eran justos a los ojos de Dios y seguían en forma irreprochable todos los mandamientos y preceptos del Señor. Pero no tenían hijos, porque Isabel era estéril; y los dos eran de edad avanzada.

Un día en que su clase estaba de turno y Zacarías ejercía la función sacerdotal delante de Dios, le tocó en suerte, según la costumbre litúrgica, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso. Toda la asamblea del pueblo permanecía afuera, en oración, mientras se ofrecía el incienso.

Entonces se le apareció el Angel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías quedó desconcertado y tuvo miedo. Pero el Angel le dijo: «No temas, Zacarías; tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu esposa, te dará un hijo al que llamarás Juan. El será para ti un motivo de gozo y de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento, porque será grande a los ojos del Señor. No beberá vino ni bebida alcohólica; estará lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre, y hará que muchos israelitas vuelvan al Señor, su Dios. Precederá al Señor con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con sus hijos y atraer a los rebeldes a la sabiduría de los justos, preparando así al Señor un Pueblo bien dispuesto.»

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan; vino como testigo para dar testimonio de la luz, y preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.

Oración colecta

Dios nuestro, que confiaste a san Juan Bautista la misión de preparar para Cristo, el Señor, un pueblo bien dispuesto, concede a tu Iglesia la gracia de la alegría espiritual, y dirige los corazones de los fieles por el camino de la salvación y de la paz. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Te ofrecemos estos dones, Señor, para celebrar dignamente el nacimiento de san Juan Bautista, que anunció la venida y señaló la presencia del Salvador del mundo, Jesucristo nuestro Señor. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Antífona de comunión

Por la entrañable misericordiosa de nuestro Dios, nos visitará el Sol que nace de lo alto.

Oración después de la comunión

Renovados por el banquete del Cordero celestial, te pedimos, Padre, que tu Iglesia reconozca al autor de la salvación en aquél que fue anunciado por San Juan Bautista, cuyo nacimiento celebramos gozosos. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Prefacio: Prefacio. Misal

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia Jesús Obrero