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Orar

Lunes, 29 de junio de 2026

San Pedro y San Pablo, apóstoles

Tiempo Ordinario · Rojo · Ciclo A

Las lecturas del día

Primera lectura

Te doy lo que tengo: en el nombre de Jesús, levántate y camina

Lectura de los hechos de los apóstoles Hch 3, 1-10

En una ocasión, Pedro y Juan subían al Templo para la oración de la tarde. Allí encontraron a un paralítico de nacimiento, que ponían diariamente junto a la puerta del Templo llamada «la Hermosa», para pedir limosna a los que entraban. Cuando él vio a Pedro y a Juan entrar en el Templo, les pidió una limosna.

Entonces Pedro, fijando la mirada en él, lo mismo que Juan, le dijo: «Míranos.»

El hombre los miró fijamente esperando que le dieran algo. Pedro le dijo: «No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y camina.» Y tomándolo de la mano derecha, lo levantó; de inmediato, se le fortalecieron los pies y los tobillos. Dando un salto, se puso de pie y comenzó a caminar; y entró con ellos en el Templo, caminando, saltando y glorificando a Dios. Toda la gente lo vio caminar y alabar a Dios.

Reconocieron que era el mendigo que pedía limosna sentado a la puerta del Templo llamada «la Hermosa», y quedaron asombrados y llenos de admiración por lo que le había sucedido.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 18, 2-5

Resuena su eco por toda la tierra.

El cielo proclama la gloria de Dios

y el firmamento anuncia la obra de sus manos;

un día transmite al otro este mensaje

y las noches se van dando la noticia. R.

Sin hablar, sin pronunciar palabras,

sin que se escuche su voz

resuena su eco por toda la tierra

y su lenguaje, hasta los confines del mundo. R.

Segunda lectura

Dios me eligió desde el seno de mi madre

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia Gal 1, 11-20

Quiero que sepan, hermanos, que la Buena Noticia que les prediqué no es cosa de los hombres, porque yo no la recibí ni aprendí de ningún hombre, sino por revelación de Jesucristo. Seguramente ustedes oyeron hablar de mi conducta anterior en el Judaísmo: cómo perseguía con furor a la Iglesia de Dios y la arrasaba, y cómo aventajaba en el Judaísmo a muchos compatriotas de mi edad, en mi exceso de celo por las tradiciones paternas. Pero cuando Dios, que me eligió desde el seno de mi madre y me llamó por medio de su gracia, se complació en revelarme a su Hijo, para que yo lo anunciara entre los paganos, de inmediato, sin consultar a ningún hombre y sin subir a Jerusalén para ver a los que eran Apóstoles antes que yo, me fui a Arabia y después regresé a Damasco.

Tres años más tarde, fui desde allí a Jerusalén para visitar a Pedro, y estuve con él quince días. No vi a ningún otro Apóstol, sino solamente a Santiago, el hermano del Señor.

En esto que les escribo, Dios es testigo de que no miento.

Palabra de Dios.

Aleluia

Jn 21, 17d

Aleluia.

Señor, tú lo sabes todo, sabes que te quiero.

Aleluia.

Evangelio

Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan Jn 21, 1. 15-19

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro:

«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?»

El le respondió: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»

Jesús le dijo: «Apacienta mis corderos.»

Le volvió a decir por segunda vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?» El le respondió: «Sí, Señor, sabes que te quiero.»

Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas.»

Le preguntó por tercera vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»

Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero.»

Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas. Te aseguro que cuando eras joven tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras.»

De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: «Sígueme.»

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

Estos hombres, durante su vida terrena, plantaron la Iglesia con su sangre, bebieron el cáliz del Señor y llegaron a ser amigos de Dios.

Oración colecta

Dios nuestro, que nos alegras en la solemnidad de los apóstoles san Pedro y san Pablo, concede a tu Iglesia que se mantenga siempre fiel a las enseñanzas de aquellos por quienes comenzó la propagación de la fe. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Te pedimos, Señor, que la oración de los apóstoles acompañe las ofrendas que te presentamos, y nos permita celebrar con devoción este sacrificio. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión

Pedro dijo a Jesús: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Jesús le respondió: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.

Oración después de la comunión

Padre y Señor nuestro, renovados por este sacramento, te pedimos la gracia de vivir de tal modo en tu Iglesia, que firmemente arraigados en el amor y perseverando en la fracción del pan y en la doctrina de los apóstoles, lleguemos a ser un solo corazón y una sola alma. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio: Prefacio. Misal

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia Jesús Obrero