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Orar

Sábado, 11 de julio de 2026

San Benito, abad

Tiempo Ordinario · Blanco · Año par (II)

Las lecturas del día

Primera lectura

Soy un hombre de labios impuros y mis ojos han visto al Rey, el Señor del universo

Lectura del libro del profeta Isaías Is 6, 1-8

El año de la muerte del rey Ozías, yo vi al Señor sentado en un trono elevado y excelso, y las orlas de su manto llenaban el Templo. Unos serafines estaban de pie por encima de él. Cada uno tenía seis alas: con dos se cubrían el rostro, y con dos se cubrían los pies, y con dos volaban. Y uno gritaba hacia el otro: «¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos!

Toda la tierra está llena de su gloria.»

Los fundamentos de los umbrales temblaron al clamor de su voz, y la Casa se llenó de humo.

Yo dije: «¡Ay de mí, estoy perdido! Porque soy un hombre de labios impuros, y habito en medio de un pueblo de labios impuros; ¡y mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitos!»

Uno de los serafines voló hacia mí, llevando en su mano una brasa que había tomado con unas tenazas de encima del altar. El le hizo tocar mi boca, y dijo: «Mira: esto ha tocado tus labios; tu culpa ha sido borrada y tu pecado ha sido expiado.»

Yo oí la voz del Señor que decía: «¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?» Yo respondí: «¡Aquí estoy: envíame!»

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 92, 1ab.1c-2.5 (R.: 1a)

¡Reina el Señor, revestido de majestad!

¡Reina el Señor, revestido de majestad!

El Señor se ha revestido, se ha ceñido de poder. R.

El mundo está firmemente establecido:

¡no se moverá jamás!

Tu trono está firme desde siempre,

tú existes desde la eternidad. R.

Tus testimonios, Señor, son dignos de fe,

la santidad embellece tu Casa

a lo largo de los tiempos. R.

Aleluia

1Pe 4, 14

Aleluia.

Felices si son ultrajados por el nombre de Cristo,

porque el Espíritu de gloria, el Espíritu de Dios, reposa sobre ustedes.

Aleluia.

Evangelio

No temáis a los que matan el cuerpo

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo Mt 10, 24-33

Jesús dijo a sus apóstoles:

«El discípulo no es más que el maestro ni el servidor más que su dueño. Al discípulo le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño. Si al dueño de casa lo llamaron Belzebul, ¡cuánto más a los de su casa! No los teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas.

No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena.

¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo. Ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros.

Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo los reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.»

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

Hubo un varón de vida venerable, bendecido por la gracia y por su nombre, que dejando su casa y los bienes paternos, buscando vivir sólo para Dios, pidió el hábito de la vida monástica.

Oración colecta

Señor y Dios nuestro, que hiciste del abad san Benito un esclarecido maestro en la escuela del servicio divino, concédenos que, sin anteponer nada a tu amor, avancemos con un corazón generoso por el camino de tus mandamientos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Mira con bondad estos dones, Señor, que te presentamos en la fiesta del abad san Benito, y concédenos que, como él, buscándote solo a ti, podamos alcanzar la paz y la unidad en tu servicio. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión

Éste es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su casa para distribuir la ración de trigo en el momento oportuno.

Oración después de la comunión

Hemos recibido el anticipo de la vida eterna, y te suplicamos humildemente, Padre, que obedeciendo las enseñanzas de san Benito, seamos fieles a nuestro deber de alabarte y amemos a los hermanos con sincera caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia Jesús Obrero