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Miércoles, 22 de julio de 2026

Santa María Magdalena

Tiempo Ordinario · Blanco

Las lecturas del día

Primera lectura

Encontré al amado de mi alma

Lectura del Cantar de los cantares Cant 3, 1-4a

Así habla la esposa:

En mi lecho, durante la noche, busqué al amado de mi alma. ¡Lo busqué y no lo encontré! Me levantaré y recorreré la ciudad; por las calles y las plazas, buscaré al amado de mi alma. ¡Lo busqué y no lo encontré!

Me encontraron los centinelas que hacen la ronda por la ciudad: «¿Han visto al amado de mi alma?» Apenas los había pasado, encontré al amado de mi alma.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 62, 2-6. 8-9

¡Mi alma tiene sed de ti, Señor!

Señor, tú eres mi Dios,

yo te busco ardientemente;

mi alma tiene sed de ti,

por ti suspira mi carne

como tierra sedienta, reseca y sin agua. R.

Sí, yo te contemplé en el Santuario

para ver tu poder y tu gloria.

Porque tu amor vale más que la vida,

mis labios te alabarán. R.

Así te bendeciré mientras viva

y alzaré mis manos en tu Nombre.

Mi alma quedará saciada

como con un manjar delicioso,

y mi boca te alabará

con júbilo en los labios. R.

Veo que has sido mi ayuda

y soy feliz a la sombra de tus alas.

Mi alma está unida a ti,

tu mano me sostiene, R.

Aleluia

Aleluia.

Dinos, María Magdalena, ¿qué viste en el camino?

He visto el sepulcro del Cristo viviente

y la gloria del Señor resucitado.

Aleluia.

Evangelio

Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan Jn 20, 1-3.11-18

El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.»

Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús. Ellos le dijeron: «Mujer, ¿por qué lloras?»

María respondió: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.»

Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció.

Jesús le preguntó: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?»

Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo.»

Jesús le dijo: «¡María!»

Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: «¡Raboní!», es decir «¡Maestro!»

Jesús le dijo: «No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: "Subo a mi Padre, y Padre de ustedes; a mi Dios, y Dios de ustedes".»

María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras.

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

Dijo el Señor a María Magdalena: Ve a decir a mis hermanos: subo a mi Padre, Padre de ustedes; a mi Dios, Dios de ustedes.

Oración colecta

Dios nuestro, tu Hijo encomendó a María Magdalena la misión de anunciar la alegría pascual; concédenos, por su ejemplo e intercesión, predicar a Cristo resucitado y verlo reinar en tu gloria. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Recibe, Padre, los dones que te presentamos en la conmemoración de santa María Magdalena, como tu Hijo unigénito recibió bondadosamente el homenaje de su caridad. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Antífona de comunión

El amor de Cristo nos apremia, a fin de que los que viven, no vivan más para sí mismos, sino para aquél que murió y resucitó por ellos.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Dios nuestro, que la recepción de tus misterios infunda en nosotros aquel amor perseverante con el cual santa María Magdalena se mantuvo constantemente unida a Cristo, su Maestro. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia Jesús Obrero