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Martes, 15 de septiembre de 2026

Bienaventurada Virgen María de los dolores

Tiempo Ordinario · Blanco · Año par (II)

Las lecturas del día

Primera lectura

Vosotros sois el Cuerpo de Cristo y cada uno miembro de ese Cuerpo

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 1Cor 12, 12-14. 27-31a

Hermanos:

Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo. Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo -judíos y griegos, esclavos y hombres libres- y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.

El cuerpo no se compone de un solo miembro, sino de muchos.

Ustedes son el Cuerpo de Cristo, y cada uno en particular, miembros de ese Cuerpo.

En la Iglesia, hay algunos que han sido establecidos por Dios, en primer lugar, como apóstoles; en segundo lugar, como profetas; en tercer lugar, como doctores. Después vienen los que han recibido el don de hacer milagros, el don de curar, el don de socorrer a los necesitados, el don de gobernar y el don de lenguas. ¿Acaso todos son apóstoles? ¿Todos profetas? ¿Todos doctores? ¿Todos hacen milagros? ¿Todos tienen el don de curar? ¿Todos tienen el don de lenguas o el don de interpretarlas?

Ustedes, por su parte, aspiren a los dones más perfectos.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 99, 1-2. 3. 4. 5 (R.: 3c)

Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.

Aclame al Señor toda la tierra,

sirvan al Señor con alegría,

lleguen hasta él con cantos jubilosos. R.

Reconozcan que el Señor es Dios:

él nos hizo y a él pertenecemos;

somos su pueblo y ovejas de su rebaño. R.

Entren por sus puertas dando gracias,

entren en sus atrios con himnos de alabanza,

alaben al Señor y bendigan su Nombre. R.

¡Qué bueno es el Señor!

Su misericordia permanece para siempre,

y su fidelidad por todas las generaciones. R.

Aleluia

Lc 7, 16

Aleluia.

Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros

y Dios ha visitado a su Pueblo.

Aleluia.

Evangelio

Joven, yo te lo ordeno, levántate

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas Lc 7, 11-17

Jesús se dirigió a una ciudad llamada Naím, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud. Justamente cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, llevaban a enterrar al hijo único de una mujer viuda, y mucha gente del lugar la acompañaba. Al verla, el Señor se conmovió y le dijo: «No llores.» Después se acercó y tocó el féretro. Los que lo llevaban se detuvieron y Jesús dijo: «Joven, yo te lo ordeno, levántate.»

El muerto se incorporó y empezó a hablar. Y Jesús se lo entregó a su madre.

Todos quedaron sobrecogidos de temor y alababan a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros y Dios ha visitado a su Pueblo.»

El rumor de lo que Jesús acababa de hacer se difundió por toda la Judea y en toda la región vecina.

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

Simeón dijo a María: Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel, será signo de contradicción; y a ti misma una espada te atravesará el corazón.

Oración colecta

Dios nuestro, que quisiste que junto a tu Hijo elevado en la cruz estuviera su Madre compartiendo sus padecimientos, concede a tu Iglesia que, unida a María en la pasión de Cristo, merezca participar también de su resurrección. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Dios misericordioso, acepta las oraciones y ofrendas que te presentamos para alabanza de tu nombre, en la veneración de la santísima Virgen María, que tú nos entregaste como madre cuando estaba junto a la cruz de Jesús. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Antífona de comunión

Alégrense de compartir los sufrimientos de Cristo, para que también ustedes se llenen de gozo y alegría cuando se manifieste su gloria.

Oración después de la comunión

Alimentados con el sacramento de la redención eterna, te suplicamos, Padre, que al recordar los dolores de la Virgen María, completemos en nosotros, para el bien la Iglesia, lo que falta a los padecimientos de Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Prefacio: Prefacio I de Santa María Virgen (y en la festividad).. Misal

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia Jesús Obrero