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Orar

Sábado, 5 de diciembre de 2026

Sábado de la 1ª semana de Adviento

Adviento · Morado

Las lecturas del día

Primera lectura

Se apiadará de ti al oír tu clamor

Lectura del libro de Isaías Is 30, 19-21. 23-26

Así habla el Señor:

Sí, pueblo de Sión, que habitas en Jerusalén, ya no tendrás que llorar: él se apiadará de ti al oír tu clamor; apenas te escuche, te responderá.

Cuando el Señor les haya dado el pan de la angustia y el agua de la aflicción, aquel que te instruye no se ocultará más, sino que verás a tu maestro con tus propios ojos. Tus oídos escucharán detrás de ti una palabra: «Este es el camino, síganlo, aunque se hayan desviado a la derecha o a la izquierda.»

El Señor te dará lluvia para la semilla que siembres en el suelo, y el pan que produzca el terreno será rico y sustancioso.

Aquel día, tu ganado pacerá en extensas praderas. Los bueyes y los asnos que trabajen el suelo comerán forraje bien sazonado, aventado con el bieldo y la horquilla.

En todo monte elevado y en toda colina alta, habrá arroyos y corrientes de agua, el día de la gran masacre, cuando se derrumben las torres. Entonces, la luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol será siete veces más intensa -como la luz de siete días- el día en que el Señor vende la herida de su pueblo y sane las llagas de los golpes que le infligió.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 146, 1-2. 3-4. 5-6 (R.: Is 30, 18)

¡Felices los que esperan en el Señor! O bien: Aleluia.

¡Qué bueno es cantar a nuestro Dios,

qué agradable y merecida es su alabanza!

El Señor reconstruye a Jerusalén

y congrega a los dispersos de Israel. R.

Sana a los que están afligidos

y les venda las heridas.

El cuenta el número de las estrellas

y llama a cada una por su nombre. R.

Nuestro Señor es grande y poderoso,

su inteligencia no tiene medida.

El Señor eleva a los oprimidos

y humilla a los malvados hasta el polvo. R.

Aleluia

Aleluia.

El Señor es nuestro Juez,

nuestro Legislador, nuestro Rey: él nos salvará.

Aleluia.

Evangelio

Al ver a la multitud, tuvo compasión

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo Mt 9, 35-10, 1. 5a. 6-8

Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias. Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos:

«La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.»

Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia.

A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones:

«Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente.»

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

Ven, Señor, que brille tu rostro sobre nosotros y seremos salvados, tú que tienes el trono sobre los querubines.

Oración colecta

Dios nuestro, que para liberar al género humano de la esclavitud del pecado enviaste a tu Hijo unigénito al mundo, concédenos a cuantos esperamos confiadamente tu gracia salvadora alcanzar el premio de la verdadera libertad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Ayúdanos, Padre, a ofrecerte este sacrificio como expresión de nuestra propia entrega, para que así cumplamos debidamente lo que tú mismo nos mandaste celebrar y obtengamos la plenitud de la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión

Dice el Señor: Pronto regresaré trayendo mi recompensa, para dar a cada uno según sus obras.

Oración después de la comunión

Señor y Dios nuestro, imploramos tu clemencia para que la fuerza de este alimento divino, liberándonos de todo pecado, nos prepare para la celebración del nacimiento de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Prefacio: Prefacio de Adviento I o II. Misal

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia Jesús Obrero