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Jueves, 31 de diciembre de 2026

San Silvestre I, papa

Tiempo de Navidad · Blanco

Las lecturas del día

Primera lectura

Recibieron la unción del que es Santo, y todos tienen el verdadero conocimiento

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 1Jn 2, 18-21

Hijos míos, ha llegado la última hora.

Ustedes oyeron decir que vendría el Anticristo; en realidad, ya han aparecido muchos anticristos, y por eso sabemos que ha llegado la última hora. Ellos salieron de entre nosotros, sin embargo, no eran de los nuestros. Si lo hubieran sido, habrían permanecido con nosotros. Pero debía ponerse de manifiesto que no todos son de los nuestros.

Ustedes recibieron la unción del que es Santo, y todos tienen el verdadero conocimiento.

Les he escrito, no porque ustedes ignoren la verdad, sino porque la conocen, y porque ninguna mentira procede de la verdad.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 95, 1-2. 11-13

¡Alégrese el cielo y exulte la tierra!

Canten al Señor un canto nuevo,

cante al Señor toda la tierra;

canten al Señor, bendigan su Nombre,

día tras día, proclamen su victoria. R.

Alégrese el cielo y exulte la tierra,

resuene el mar y todo lo que hay en él;

regocíjese el campo con todos sus frutos,

griten de gozo los árboles del bosque. R.

Griten de gozo delante del Señor,

porque él viene a gobernar la tierra:

él gobernará al mundo con justicia,

y a los pueblos con su verdad. R.

Aleluia

Jn 1, 14a. 12a

Aleluia.

La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros.

A todos los que la recibieron

les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.

Aleluia.

Evangelio

La Palabra se hizo carne

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan Jn 1, 1-18

Al principio existía la Palabra,

y la Palabra estaba junto a Dios,

y la Palabra era Dios.

Al principio estaba junto a Dios.

Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra

y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.

En ella estaba la vida,

y la vida era la luz de los hombres.

La luz brilla en las tinieblas,

y las tinieblas no la percibieron.

Apareció un hombre enviado por Dios,

que se llamaba Juan.

Vino como testigo,

para dar testimonio de la luz,

para que todos creyeran por medio de él.

El no era la luz,

sino el testigo de la luz.

La Palabra era la luz verdadera

que, al venir a este mundo,

ilumina a todo hombre.

Ella estaba en el mundo,

y el mundo fue hecho por medio de ella,

y el mundo no la conoció.

Vino a los suyos,

y los suyos no la recibieron.

Pero a todos los que la recibieron,

a los que creen en su Nombre,

les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.

Ellos no nacieron de la sangre,

ni por obra de la carne,

ni de la voluntad del hombre,

sino que fueron engendrados por Dios.

Y la Palabra se hizo carne

y habitó entre nosotros.

Y nosotros hemos visto su gloria,

la gloria que recibe del Padre como Hijo único,

lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él, al declarar: «Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo.»

De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia: porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.

Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

En el principio, antes de los tiempos, la Palabra era Dios, y se dignó nacer como Salvador del mundo.

Oración colecta

Señor y Dios nuestro, socorre a tu pueblo que confía en la intercesión del Papa san Silvestre, para que, protegido por tu providencia en la vida presente, alcance con alegría la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Recibe, Señor, nuestro dones en los que se realiza un admirable intercambio para que, al ofrecerte lo que nos diste, podamos recibirte a ti mismo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión

Dios amó tanto al mundo que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino tenga Vida eterna.

Oración después de la comunión

Concédenos, Dios todopoderoso, que la eficacia de los santos misterios fortalezca constantemente nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia Jesús Obrero