Capítulo 1
1Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo: la gracia y la paz estén con vosotros.
I. ALEGRÍAS DEL APÓSTOL POR LA IGLESIA DE TESALÓNICA (1,2-3,13)
Acción de gracias por la fidelidad de los tesalonicenses (1,2-10)
2Damos continuamente gracias a Dios por todos vosotros, teniéndoos presentes en nuestras oraciones.
3Sin cesar recordamos ante nuestro Dios y Padre vuestra fe operativa, vuestra caridad esforzada y vuestra constante esperanza en nuestro Señor Jesucristo.
4Sabemos, hermanos amados por Dios, que habéis sido elegidos;
5porque nuestro evangelio no se os predicó sólo con palabras, sino con poder, con el Espíritu Santo y con plena convicción. Bien sabéis cómo nos hemos comportado entre vosotros para vuestro provecho.
6Ciertamente os hicisteis imitadores nuestros y del Señor, acogiendo la palabra con el gozo del Espíritu Santo, aun en medio de grandes tribulaciones;
7hasta el punto de que os habéis convertido en modelo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya.
8Porque a partir de vosotros se ha difundido la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y en Acaya, sino que por todas partes se ha propagado vuestra fe en Dios, de modo que nosotros no tenemos necesidad de decir nada.
9Ellos mismos cuentan qué acogida nos dispensasteis y cómo os convertisteis a Dios abandonando los ídolos, para servir al Dios vivo y verdadero
10y esperar la venida desde los cielos de su Hijo Jesús –a quien resucitó de entre los muertos– que nos libra de la ira venidera.
Notas de la Facultad de Teología (4)
1,1-5,28De las cartas de San Pablo, ésta es la más antigua que conservamos. Tras saludar a la comunidad que él mismo había fundado, dedica un amplio espacio a dar gracias a Dios por el fruto de la evangelización y por la fidelidad de aquellos cristianos (1,2-3,13). Después, movido, al parecer, por el dolor de los fieles de Tesalónica ante la muerte de seres queridos, les exhorta a llevar una vida santa en la esperanza de la segunda venida de Cristo (4,1-5,28).
1,2-3,13La acción de gracias del Apóstol incluye tanto el recuerdo de la evangelización de Tesalónica (1,2-2,16), como las noticias que él tiene de la perseverancia en la fe de aquellos cristianos (2,17-3,10). La sección termina con una oración por dicha iglesia (3,11-13).
1,2-10La evangelización realizada por el Apóstol constituye un modelo de proclamación del mensaje cristiano en todo tiempo y lugar. Dios lleva la iniciativa y hace fructífera la proclamación del Evangelio: la elección procede de Dios Padre y es consecuencia de su amor (v. 4); su Hijo Jesús sostiene la esperanza (v. 3); la acción del Espíritu Santo hace plenamente persuasivas las palabras del predicador (v. 5) y llena a quien las acoge de un gozo inefable, que permite superar cualquier tribulación (v. 6). El contenido fundamental de la predicación es el «Evangelio», (v. 5). «Evangelizar significa para la Iglesia llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo, transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad» (Pablo VI, Evang. nunt. 18).
2Ts 2,2-12; etc.). «El día del Señor» (v. 2) es una fórmula que aparece varias veces en la Sagrada Escritura referida a ese momento en el que Dios intervendrá de modo decisivo e inapelable. Según San Pablo y otros escritos del Nuevo Testamento es el día del Juicio Universal, cuando Cristo aparecerá en plenitud de gloria como Juez (cfr 1 Co 1,8; 2 Co 1,14). Pero el encuentro cara a cara con el Señor se produce ya tras la muerte (cfr 2 Co 5,6; Flp 1,23). El cristiano, por tanto, debe vivir siempre vigilante, pues no sabe con certeza cuál será el último día de su vida. [El primero...después, no tienen sentido temporal = Kai...Kai (=por una parte...por otra)de 1 Cor 15,52. Las armas de protección son distintas en las distintas cartas de S. Pablo y en las citas Vt. Cfr Rigaux]
Sagrada Biblia, traducida y anotada por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra — © Ediciones Universidad de Navarra (EUNSA).
