Capítulo 6
El Apóstol, digno ministro de Dios (6,1-10)
1Como colaboradores suyos os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios.
2Porque dice: En el tiempo favorable te escuché. Y en el día de la salvación te ayud é. Mirad, ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación.
3A nadie damos motivo alguno de escándalo, para que no sea desacreditado nuestro ministerio,
4sino que en todo nos acreditamos como ministros de Dios: con mucha paciencia, en tribulaciones, necesidades y angustias;
5en azotes, prisiones y tumultos; en fatigas, desvelos y ayunos;
6con pureza, con ciencia, con longanimidad, con bondad, en el Espíritu Santo, con caridad sincera,
7con la palabra de la verdad, con el poder de Dios; mediante las armas de la justicia, en la derecha y en la izquierda;
8en honra y deshonra, en calumnia y en buena fama; como impostores, siendo veraces;
9como desconocidos, siendo bien conocidos; como moribundos, y ya veis que vivimos; como castigados, pero no muertos;
10como tristes, pero siempre alegres; como pobres, pero enriqueciendo a muchos; como quienes nada tienen, aunque poseyéndolo todo.
III. LLAMADA DE SAN PABLO
AL CORAZÓN DE LOS CORINTIOS (6,11-7,16)
Amor del Apóstol a los corintios (6,11-13)
11¡Corintios! Os hemos hablado con sinceridad y nuestro corazón se ha ensanchado.
12No estáis estrechos dentro de nosotros, sino que es en vuestras entrañas donde se da la estrechez.
13Para corresponder del mismo modo –como a hijos os hablo–, ensanchaos también vosotros.
Relaciones con los paganos (6,14-7,1)
14No os unzáis a un mismo yugo con los infieles. Porque ¿qué tiene que ver la justicia con la iniquidad? ¿O qué tienen de común la luz y las tinieblas?
15¿Y qué armonía cabe entre Cristo y Belial? ¿O qué parte tiene el creyente con el infiel?
16¿Y cómo es compatible el templo de Dios con los ídolos? Porque vosotros sois el templo de Dios vivo, según dijo Dios: Yo habitaré y caminaré en medio de ellos, y seré su Dios y ellos serán mi puebl o.
17Por eso, salid de en medio de ellos y separaos, dice el Seño r. No toquéis nada impuro, y Yo os acogeré,
18y Yo seré para vosotros Padre, y vosotros seréis para mí hijos e hijas, dice el Señor Todopoderos o.
Notas de la Facultad de Teología (6)
1,12-7,16Pablo explica a los corintios su modo de comportarse y sale al paso de las críticas que algunos han levantado contra él. Estos temas, que forman la primera parte de la carta, nos dan a conocer, quizá con más claridad que en ningún otro lugar, cómo era la entrega de San Pablo a su ministerio (1,12-2,17), con qué sinceridad de vida la llevaba a cabo (3,1-6,10) y qué sentimientos suscitaban en su corazón las distintas respuestas de los fieles (6,11-7,16).
3,1-6,10Otra acusación que se hacía de Pablo entre algunos de Corinto era su arrogancia y orgullo en la presentación de su ministerio. Él, al tiempo que se defiende, aprovecha para mostrar la naturaleza y finalidad del ministerio que desempeña y del ministerio cristiano en cuanto tal.
6,1-10Pablo concluye la larga defensa de su ministerio apostólico apelando, como ministro de Dios, al sentido de responsabilidad de los corintios con una cita de Is 49,8 que recuerda la predicación del Señor en la sinagoga de Nazaret (cfr Lc 4,16-21). El «tiempo favorable» (v. 2) durará hasta la venida gloriosa de Cristo al final de los tiempos –en la vida personal de cada uno, hasta el momento de la muerte–; hasta entonces, cada uno de los días es «día de salvación», ocasión de servir a Dios. Mientras tanto, ninguna adversidad debe apartarnos de ese fin. «Nada te turbe, / Nada te espante, / Todo se pasa, / Dios no se muda, / La paciencia / Todo lo alcanza; / Quien a Dios tiene / Nada le falta: / Sólo Dios basta» (S. Teresa de Jesús, Poes. 30).
6,11-7,16San Pablo se detiene en expresar sus sentimientos de afecto y cariño a los fieles de Corinto. Tiene en cuenta y agradece la reacción positiva hacia él que la mayoría de ellos han manifestado a Tito. Esta sección constituye uno de los pasajes más interesantes para conocer la personalidad del Apóstol.
6,11-13El motivo de la conducta de Pablo era el amor de Dios. «La caridad es una virtud que enciende y que devora. Era la que abría la boca de nuestro Apóstol y dilataba su corazón» (S. Juan Crisóstomo, Hom. in 2 Co. 13,1).
6,14-7,1En el Antiguo Testamento se prohibía uncir al mismo yugo dos animales de distinta especie (cfr Dt 22,10; Lv 19,19). Con esta imagen se pone de manifiesto la diferencia entre un cristiano y un pagano. «Belial» es de etimología dudosa; quizá signifique «inútil» «perverso» o «sin-ley» (cfr Dt 13,14). De ahí que se aplique con frecuencia al demonio.
Sagrada Biblia, traducida y anotada por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra — © Ediciones Universidad de Navarra (EUNSA).
