2 Tesalonicenses

Capítulo 1

1Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses, en Dios nuestro Padre y en el Señor Jesucristo:

2la gracia y la paz estén con vosotros de parte de Dios Padre y del Señor Jesucristo.

I. ESPERANZA EN LA REMUNERACIÓN DIVINA (1,3-2,17)

Acción de gracias (1,3-5)

3Debemos dar gracias a Dios en todo momento por vosotros, hermanos, como es justo, porque vuestra fe crece de modo extraordinario y rebosa la caridad de unos con otros,

4hasta el punto de que nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios por vuestra paciencia y fe en todas las persecuciones y tribulaciones que soportáis.

5Esto es señal del justo juicio de Dios, en el que sois estimados dignos del Reino de Dios, por el que ahora padecéis.

Retribución divina (1,6-10)

6En efecto, a los ojos de Dios es justo castigar con aflicción a quienes os afligen,

7y a vosotros, que ahora sois atribulados, premiaros con el descanso en compañía nuestra, cuando el Señor Jesús se manifieste desde el cielo con los ángeles de su poder,

8en medio de llamas de fuego, y tome venganza de los que no conocen a Dios ni obedecen el Evangelio de nuestro Señor Jesús.

9Éstos serán castigados con una pena eterna, alejados de la presencia del Señor y de la gloria de su pode r,

10cuando él venga aquel día para ser glorificado en sus santos y para mostrarse admirable en todos los que creyeron –pues vosotros habéis creído nuestro testimonio.

Oración por la perseverancia (1,11-12)

11Por este motivo oramos también sin cesar por vosotros, para que nuestro Dios os haga dignos del estado a que os ha llamado, y cumpla todos los designios que su bondad tiene sobre vosotros, y haga con su poder fecunda vuestra fe en buenas obras, Torres Amat (1823)

12para que así el nombre de nuestro Señor Jesús sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, según la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.

1,11 no llegó en el archivo de esta edición y se repone desde Torres Amat (1823).

Notas de la Facultad de Teología (5)

1,1-3,18Esta segunda carta a los fieles de Tesalónica se asemeja en muchos puntos a la anterior. Parece que algunos cristianos de aquella ciudad no habían comprendido bien determinados temas de la predicación del Apóstol, y se desvanecía su fe a causa de las persecuciones que sufrían. San Pablo les instruye sobre la retribución que Dios dará al final a cada hombre y sobre el momento de la venida del Señor (1,3-2,17); después les exhorta a la oración y al trabajo (3,1-15).

1,3-2,17Tras saludar a la comunidad, anima a los tesalonicenses contrastando el valor de su fe y el premio que tendrá su perseverancia (1,5.7.10) con el castigo que recibirán los perseguidores en el momento oportuno (1,6.9; 2,12).

1,3-5Agradecido por la fidelidad de los tesalonicenses en medio de las dificultades, les hace ver que el sufrimiento entra en los planes de Dios. «Llevando a efecto la redención mediante el sufrimiento, Cristo ha elevado juntamente el sufrimiento humano a nivel de redención. Consiguientemente, todo hombre, en su sufrimiento, puede hacerse también participe del sufrimiento redentor de Cristo. (Juan Pablo II, Salvif. dol. 19).

1,6-10El Señor es justo y retribuirá a cada uno según justicia. La realidad del castigo no ha de ser el primer motivo que induzca a ser fieles a Dios, pero tampoco debe olvidarse el riesgo de esa condena si se le ofende. En contraste, la gloria eterna está reservada a los justos. «Un gran Amor te espera en el Cielo: sin traiciones, sin engaños: ¡todo el amor, toda la belleza, toda la grandeza, toda la ciencia... ! Y sin empalago: te saciará sin saciar» (S. Josemaría Escrivá, Forja, 995).

1,11-12La frase –según la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo– (v. 12) admite otra posible traducción del griego: «Según la gracia de nuestro Dios y Señor Jesucristo». De este modo tendríamos aquí al mismo tiempo una confesión de fe en Cristo como Dios y Señor.

Sagrada Biblia, traducida y anotada por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra — © Ediciones Universidad de Navarra (EUNSA).

2 Tesalonicenses 1 — Parroquia Jesús Obrero