Apocalipsis

Capítulo 6

II. ACONTECIMIENTOS PREVIOS AL DESENLACE FINAL (6,1-11,14)

Cristo abre los seis primeros sellos - Visión de los cuatro jinetes (6,1-17)

1En la visión, cuando el Cordero abrió el primero de los siete sellos, oí al primero de los cuatro seres decir con voz de trueno: —¡Ven!

2Y vi entonces un caballo blanco. Su jinete llevaba un arco y se le dio una corona, y salió con el ademán victorioso del que va a vencer.

3Cuando abrió el segundo sello, oí decir al segundo ser: —¡Ven!

4Entonces salió otro caballo rojo. A su jinete se le concedió arrebatar la paz de la tierra para que se matasen unos a otros, y se le entregó una gran espada.

5Cuando abrió el tercer sello, oí decir al tercer ser: —¡Ven! Y vi entonces un caballo negro. Su jinete tenía una balanza en la mano.

6Y oí como una voz en medio de los cuatro seres que decía: —Una medida de trigo por un denario, y tres medidas de cebada por un denario; pero al aceite y al vino no les hagas daño.

7Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser que decía: —¡Ven!

8Y entonces, en la visión apareció un caballo macilento. Su jinete se llamaba «la Muerte» y le seguía «el Hades»; se les dio poder sobre la cuarta parte de la tierra para matar a espada, de hambre, de peste y con las fieras de la tierra.

9Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar a las almas de los inmolados a causa de la palabra de Dios y del testimonio que mantuvieron.

10Clamaron con gran voz: —¡Señor santo y veraz! ¿Para cuándo dejas el hacer justicia y vengar nuestra sangre contra los habitantes de la tierra?

11Entonces se les dio a cada uno una túnica blanca y se les dijo que aguardaran todavía un poco, hasta que se completase el número de sus hermanos y compañeros de servicio que iban a ser inmolados como ellos.

12Y cuando abrió el sexto sello, vi cómo se produjo un gran terremoto. El sol se volvió negro como tela de saco y toda la luna se volvió como si fuera sangre.

13Las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como se desprenden los higos verdes de la higuera agitada por el vendaval.

14El cielo se replegó lo mismo que se enrolla un libro, y todos los montes y las islas fueron desplazados de su sitio.

15Los reyes de la tierra, los magnates y los tribunos, los ricos y los poderosos, todos los hombres, esclavos y libres, se escondieron en las cuevas y en las rocas de los montes.

16Y les decían a los montes y a las roca s: —Precipitaos sobre nosotros y ocultadnos de la presencia del que está sentado en el trono y de la ira del Cordero,

17porque ha llegado el gran día de su ira, y ¿quién podrá resistir?

Notas de la Facultad de Teología (3)

4,1-22,21Tras el mensaje de Cristo a cada una de las iglesias, viene expuesto el proyecto de Dios sobre la humanidad y sobre la Iglesia, tal como se le ha manifestado al autor del libro en forma de visiones. Comienza con una grandiosa visión celeste que sirve de introducción a las demás (4,1-5,14). Siguen otras en las que se contemplan los acontecimientos de la historia previos al combate final (6,1-11,14), y culmina con las visiones de ese combate en el que el mal es definitivamente vencido, y el Reino de Dios y la Jerusalén celeste se manifiestan en todo su esplendor (11,15-22,15). Concluye con un epílogo en el que se ratifica el contenido del libro (22,16-21).

6,1-11,14Con la imagen del Cordero que va abriendo sucesivamente los siete sellos (6,1-7,17), el autor del Apocalipsis va mostrando el sentido profundo de la historia bajo el señorío de Cristo y el significado de las desgracias que afligen a la humanidad. La expectación va en aumento a medida que se acerca la apertura del séptimo sello (cfr 8,1). Cuando llega, comienzan a sonar, también sucesivamente, siete trompetas, símbolo de la voz divina (8,2-11,14). Sólo cuando suene la última trompeta se revelará el misterio del final (cfr 10,7); entretanto, se mantiene el «suspense» del lector que va percibiendo la mano y el poder de Dios a lo largo de la historia.

6,1-17Al abrirse los cuatro primeros sellos (vv. 1-8) aparecen cuatro jinetes. El primero simboliza a Jesucristo y los otros tres la guerra, el hambre y la peste. Al abrirse el quinto sello (v. 9) se desvela la gloria de los mártires, y al abrirse el sexto (v. 12), las tribulaciones anunciadas por Jesús para el fin del mundo. «El inspirado evangelista no sólo vio las ruinas ocasionadas por el pecado, la guerra, el hambre y la muerte; vio también, en primer lugar, la victoria de Cristo. No cabe la menor duda de que la marcha de la Iglesia a través de los siglos es un via crucis, pero también ha sido siempre una marcha triunfal. La Iglesia de Cristo, los hombres de la fe y del amor cristianos, son siempre los que llevan la luz, la redención y la paz a la humanidad sin esperanza. Jesucristo ayer y hoy y el mismo por los siglos» (Pío XII, Aloc. 15-XI-1946).

Sagrada Biblia, traducida y anotada por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra — © Ediciones Universidad de Navarra (EUNSA).

Apocalipsis 6 — Parroquia Jesús Obrero