Salmos

Salmo 6

1Al Maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. En octava. Salmo. De David.

2¡Señor! No me reprendas en tu ira, no me castigues en tu cólera.

3Ten piedad de mí, Señor, que estoy sin fuerzas. Cúrame, Señor, que mis huesos están dislocados,

4y mi alma, conturbada. Y Tú, Señor, ¿hasta cuándo...? Vuélvete, Señor, libra mi alma; por tu amor misericordioso, ¡sálvame!

6Que en el país de la muerte nadie te recuerda, en el seol, ¿quién te alaba? Me agoto de gemir; cada noche inundo de llanto mi lecho, con mis lágrimas anego mi cama.

8Mis ojos, irritados, se consumen, se han envejecido por tantos que me oprimen.

9Alejaos de mí cuantos obráis la iniquidad, que el Señor ha escuchado el clamor de mi llanto,

10el Señor ha oído mi súplica, ha acogido el Señor mi oración.

11Que se llenen de vergüenza y turbación todos mis enemigos, que al instante retrocedan y queden abochornados.

Sagrada Biblia, traducida y anotada por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra — © Ediciones Universidad de Navarra (EUNSA).

Salmo 6 — Parroquia Jesús Obrero