Capítulo 2
II. EXIGENCIAS MORALES DE LA FE CRISTIANA (2,1-3,11)
Deberes de los cristianos según su condición (2,1-10)
1Tú, en cambio, habla de lo que está de acuerdo con la sana doctrina.
2Que los ancianos sean sobrios, dignos, prudentes, fuertes en la fe, en la caridad y en la paciencia.
3Que las ancianas, asimismo, se comporten como corresponde a los santos; que no sean ni calumniadoras ni estén dominadas por el vicio del vino, que sean maestras del bien,
4para que enseñen a las más jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos,
5a ser prudentes, castas, buenas amas de casa, sujetas a sus maridos, para que no sea ultrajada la palabra de Dios.
6Del mismo modo, a los más jóvenes exhórtales a ser prudentes,
7mostrándote tú mismo como modelo de buenas obras en todo: pureza de doctrina, dignidad,
8predicación sana e intachable, para que el adversario se avergüence al no tener nada malo que decir de nosotros.
9Los siervos, que estén sujetos a sus amos en todo, procurando ser complacientes sin replicarles;
10que no les engañen, sino que den muestras de completa fidelidad en todo, para que hagan honor a la doctrina de Dios, nuestro Salvador.
La Encarnación, fundamento de la ética y piedad cristianas (2,11-15)
11Pues se ha manifestado la gracia de Dios, portadora de salvación para todos los hombres,
12educándonos para que renunciemos a la impiedad y a las concupiscencias mundanas, y vivamos con prudencia, justicia y piedad en este mundo,
13aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo,
14que se entregó a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad, y para purificar para sí un pueblo escogido, celoso por hacer el bien.
15Di estas cosas, y exhorta y corrige con toda autoridad. Que nadie te menosprecie.
Notas de la Facultad de Teología (4)
1,1-3,15El motivo y los contenidos de este escrito son parecidos a los de las cartas a Timoteo. El apóstol quiere ayudar a sus colaboradores en la tarea de gobernar las iglesias. También ahora instruye sobre la organización de la comunidad (1,5-16) y el buen comportamiento que corresponde a cada uno (2,1-3,11).
2,1-3,11A cada miembro de la comunidad se le presentan unas exigencias peculiares según sus condiciones; pero todos están llamados a la piedad y a la colaboración social.
2,1-10Característica importante de la conducta moral cristiana es la de no reducirse a un código ético abstracto o sin fundamento teológico, sino ser la consecuencia lógica de la profunda verdad que se confiesa. «Existe un vínculo entre la pureza del corazón, la del cuerpo y la de la fe: Los fieles deben creer los artículos del Símbolo «para que, creyendo, obedezcan a Dios; obedeciéndole, vivan bien; viviendo bien, purifiquen su corazón; y purificando su corazón, comprendan lo que creen» (S. Agustín, De fid. et symb. 10,25)» (CCE 2518).
2,11-15Las obligaciones descritas manifiestan un estilo de vida cristiana (v. 12) fundado en la esperanza (v. 13). Es Cristo quien con su obra redentora nos ha ganado la gracia para poder vivir y esperar de ese modo. En la Eucaristía, alimento del alma, recibimos la gracia para vivir así y la celebramos «expectantes beatam spem et adventum Salvatoris nostri Jesu Christi («mientras esperamos la gloriosa venida de Nuestro Señor Jesucristo": MR, Embolismo después del Padre Nuestro; cfr Tt 2,13), pidiendo entrar «en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria; allí enjugarás las lágrimas de nuestros ojos, porque, al contemplarte como tú eres, Dios nuestro, seremos para siempre semejantes a ti y cantaremos eternamente tus alabanzas, por Cristo, Señor Nuestro» (MR, Plegaria Eucarística 3,128: oración por los difuntos)» (CCE 1404).
Sagrada Biblia, traducida y anotada por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra — © Ediciones Universidad de Navarra (EUNSA).
