Capítulo 13
1»Aquel día habrá una fuente dispuesta para la casa de Judá y para los habitantes de Jerusalén, para lavar el pecado y la impureza.
2»Aquel día -oráculo del Señor de los ejércitos- extirparé del país los nombres de los ídolos y no serán mencionados más. También haré desaparecer del país a los profetas y al espíritu impuro.
3Si alguien profetiza todavía, su padre y su madre que le engendraron le dirán: «¡No vas a quedar vivo, porque has hablado falsedad en Nombre del Señor!». Su padre y su madre que lo engendraron lo traspasarán mientras esté profetizando.
4»Aquel día, cuando profeticen, se avergonzarán los profetas, cada uno de su visión, y no se vestirán el manto de pelo para engañar,
5sino que dirán: «Yo no soy profeta, yo soy trabajador de la tierra, pues un hombre me contrató desde mi juventud».
6Y si le dicen: «¿Qué son esos cortes en tus brazos?», responderá: «Fui herido en casa de mis amigos».
7¡Álzate, espada, contra mi pastor, contra el hombre amigo mío -oráculo del Señor de los ejércitos-. Hiere al pastor y se dispersarán las ovejas, Yo volveré mi mano contra los corderos.
8Acaecerá en toda esta tierra -oráculo del Señor- que dos tercios de ella serán exterminados, perecerán, y un tercio quedará en ella.
9A este tercio lo haré pasar por el fuego: los acrisolaré como se acrisola la plata, los probaré como se prueba el oro. Él invocará mi Nombre, y Yo le escucharé. Y diré: «Él es mi pueblo», y él dirá: «El Señor es mi Dios».
Sagrada Biblia, traducida y anotada por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra — © Ediciones Universidad de Navarra (EUNSA).
