La liturgia, obra de Cristo, es también una acción de su Iglesia. Realiza y manifiesta la Iglesia como signo visible de la comunión entre Dios y de los hombres por Cristo. Introduce a los fieles en la vida nueva de la comunidad. Implica una participación “consciente, activa y fructífera” de todos.
“La sagrada liturgia no agota toda la acción de la Iglesia”: debe ser precedida por la evangelización, la fe y la conversión; sólo así puede dar sus frutos en la vida de los fieles: la Vida nueva según el Espíritu, el compromiso en la misión de la Iglesia y el servicio de su unidad.
Catecismo de la Iglesia Católica © Libreria Editrice Vaticana. Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.
