La liturgia es también participación en la oración de Cristo, dirigida al Padre en el Espíritu Santo. En ella toda oración cristiana encuentra su fuente y su término. Por la liturgia el hombre interior es enraizado y fundado en “el gran amor con que el Padre nos amó” en su Hijo Amado. Es la misma “maravilla de Dios” que es vivida e interiorizada por toda oración, “en todo tiempo, en el Espíritu”.
Catecismo de la Iglesia Católica © Libreria Editrice Vaticana. Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.
