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Lunes, 25 de enero de 2027

Conversión de San Pablo, apóstol

Tiempo Ordinario · Blanco

Las lecturas del día

Primera lectura

Levántate, recibe el bautismo y purifícate de tus pecados, invocando el nombre de Jesús

Lectura de los hechos de los apóstoles Hch 22, 3-16

Pablo dijo a su pueblo:

«Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero me he criado en esta ciudad y he sido iniciado a los pies de Gamaliel en la estricta observancia de la Ley de nuestros padres. Estaba lleno de celo por Dios, como ustedes lo están ahora. Perseguí a muerte a los que seguían este Camino, llevando encadenados a la prisión a hombres y mujeres; el Sumo Sacerdote y el Consejo de los ancianos son testigos de esto. Ellos mismos me dieron cartas para los hermanos de Damasco, y yo me dirigí allá con el propósito de traer encadenados a Jerusalén a los que encontrara en esa ciudad, para que fueran castigados.

En el camino y al acercarme a Damasco, hacia el mediodía, una intensa luz que venía del cielo brilló de pronto a mi alrededor. Caí en tierra y oí una voz que me decía: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?"

Le respondí: "¿Quién eres, Señor?"

Y la voz me dijo: "Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues".

Los que me acompañaban vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba.

Yo le pregunté: "¿Qué debo hacer, Señor?"

El Señor me dijo: "Levántate y ve a Damasco donde se te dirá lo que debes hacer".

Pero como yo no podía ver, a causa del resplandor de esa luz, los que me acompañaban me llevaron de la mano hasta Damasco.

Un hombre llamado Ananías, fiel cumplidor de la Ley, que gozaba de gran prestigio entre los judíos del lugar, vino a verme y, acercándose a mí, me dijo: "Hermano Saulo, recobra la vista". Y en ese mismo instante, pude verlo.

El siguió diciendo: "El Dios de nuestros padres te ha destinado para conocer su voluntad, para ver al Justo y escuchar su Palabra, porque tú darás testimonio ante todos los hombres de lo que has visto y oído. Y ahora, ¿qué esperas? Levántate, recibe el bautismo y purifícate de tus pecados, invocando su Nombre"».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 116, 1. 2

¡Vayan por el mundo y anuncien el Evangelio! O bien: Aleluia.

¡Alaben al Señor, todas las naciones,

glorifíquenlo, todos los pueblos! R.

Porque es inquebrantable su amor por nosotros,

y su fidelidad permanece para siempre. R.

Aleluia

Cf. Jn 15, 16

Aleluia.

«Yo los elegí del mundo

para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero», dice el Señor.

Aleluia.

Evangelio

Vayan por todo el mundo, anuncien el Evangelio

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos Mc 16, 15-18

Jesús se apareció a los Once y les dijo:

«Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará.

Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán».

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

Sé en quién he puesto mi confianza, y estoy convencido de que el Señor, como justo juez, es capaz de conservar hasta aquel día el bien que me ha encomendado.

Oración colecta

Dios nuestro, que instruiste a los pueblos mediante la predicación del apóstol san Pablo, concede a quienes hoy celebramos su conversión que, imitando sus ejemplos, nos acerquemos ti y seamos en el mundo testigos de tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Al celebrar estos divinos misterios te pedimos, Señor, que tu Espíritu infunda en nosotros aquella luz de la fe que iluminó al apóstol san Pablo para la propagación de tu gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión

Vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí.

Oración después de la comunión

Señor y Dios nuestro, te pedimos que estos sacramentos recibidos acrecienten en nosotros el ardor de ese amor que encendió al apóstol san Pablo y lo impulsó a tomar sobre sí el cuidado de todas las Iglesias. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio: Prefacio I de Apóstoles. Misal

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia Jesús Obrero