1 Corintios

Capítulo 10

Enseñanzas de la historia de Israel (10,1-13)

1No quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube, y todos atravesaron el mar,

2y para unirse a Moisés todos fueron bautizados en la nube y en el mar,

3y todos comieron el mismo alimento espiritual,

4y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.

5Pero la mayoría de ellos no agradó a Dios, puesto que cayeron muertos en el desierto.

6Estas cosas sucedieron como en figura para nosotros, para que no codiciemos lo malo como lo codiciaron ellos.

7Y no os hagáis idólatras como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y beber, y se levantaron para divertirs e;

8ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y murieron en un solo día veintitrés mil;

9ni tentemos al Señor, como lo tentaron algunos de ellos, y perecieron víctimas de las serpientes;

10ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron a manos del exterminador.

11Todas estas cosas les sucedían como en figura; y fueron escritas para escarmiento nuestro, para quienes ha llegado la plenitud de los tiempos.

12Así pues, el que piense estar en pie, que tenga cuidado de no caer.

13No os ha sobrevenido ninguna tentación que supere lo humano, y fiel es Dios, que no permitirá que seáis tentados por encima de vuestras fuerzas; antes bien, con la tentación, os dará también el modo de poder soportarla con éxito.

La idolatría y la Eucaristía (10,14-22)

14Por todo esto, amadísimos míos, huid de la idolatría.

15Os hablo como a prudentes. Juzgad vosotros mismos lo que digo:

16el cáliz de bendición que bendecimos ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos ¿no es la comunión del Cuerpo de Cristo?

17Puesto que el pan es uno, muchos somos un solo cuerpo, porque todos participamos de un solo pan.

18Mirad a Israel, según la carne: los que comen de las víctimas ¿no participan del altar?

19¿Qué digo entonces? ¿Que lo sacrificado a los ídolos es algo? ¿O que el ídolo es algo?

20Eso no. Sin embargo, lo que sacrifican los gentiles, a los demonios lo sacrifican y no a Dios. Y no quiero que vosotros entréis en comunión con los demonios.

21No podéis beber el cáliz del Señor y el cáliz de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios.

22¿O queremos provocar la ira del Señor? ¿Acaso somos más fuertes que él?

Solución de algunos casos concretos (10,23-33)

23«Todo es lícito». Pero no todo conviene. «Todo es lícito». Pero no todo edifica.

24Que nadie busque su provecho, sino el de los demás.

25Comed todo lo que se vende en el mercado, sin más averiguaciones por motivos de conciencia,

26porque del Señor es la tierra y todo cuanto la llen a.

27Si os invita algún infiel y queréis ir, comed todo lo que os ponga sin más averiguaciones por motivos de conciencia.

28Pero si alguno os dijera: «Esto es animal sacrificado a los ídolos», entonces no comáis, por causa del que os lo ha advertido, y por motivos de conciencia;

29no me refiero a la conciencia propia, sino a la del otro. Pero ¿por qué mi libertad va a ser juzgada por la conciencia ajena?

30Si yo participo en una comida dando gracias a Dios, ¿por qué voy a ser reprendido por aquello por lo que doy gracias?

31En fin, tanto si coméis, como si bebéis, o hacéis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios.

32No seáis escándalo para los judíos, ni para los griegos, ni para la Iglesia de Dios,

33como también yo agrado a todos en todo, sin buscar mi conveniencia sino la de todos los demás, para que se salven.

Notas de la Facultad de Teología (4)

7,1-15,58La segunda parte de la carta responde a las consultas planteadas por los fieles de Corinto. Se trata de cuestiones que afectaban a la vida cotidiana: comportamiento de los esposos entre sí y opción o no por el matrimonio (7,1-40), compras en los mercados de la ciudad (8,1-10,33), celebración de la Eucaristía (11,1-34), manifestaciones carismáticas (12,1-14,40) y, finalmente, la esperanza en la resurrección de los muertos (15,1-58). En la orientación de esas cuestiones, el primer criterio es el amor mutuo, la caridad (13,1-13) y, en consecuencia, evitar cualquier actitud o comportamiento que pudiera producir escándalo o aparecer como menosprecio de otros. Las dudas de algunos sobre la resurrección futura llevan a San Pablo a recordar el contenido del Evangelio que se predicaba desde el comienzo en la Iglesia, y que es el fundamento de la fe cristiana (15,1-4).

10,1-13Los corintios y todos los cristianos debemos sacar enseñanzas de la historia de Israel. A pesar de los prodigios realizados por Dios con su pueblo durante el Éxodo, la mayoría de los israelitas murieron durante el trayecto por sus numerosas infidelidades. Esto es una lección: hay que desconfiar de las propias fuerzas, porque se puede ser infiel a Dios y recibir su reprobación.

10,14-22Reaparece el tema de los idolotitos. Los cristianos no pueden participar en los banquetes de los santuarios paganos –aunque los ídolos no sean nada–, ya que se trata de un acto de idolatría. El Apóstol ratifica su enseñanza comparándola con el sacrificio eucarístico. Sus palabras confirman dos verdades fundamentales en torno al misterio de la Eucaristía: su carácter sacrificial, señalado al ponerla en relación con los sacrificios paganos (v. 21), y la presencia real de Jesucristo, al mencionar el Cuerpo y la Sangre de Cristo (v. 16). El Catecismo de la Iglesia Católica, al indicar los nombres que se dan al sacramento de la Eucaristía enseña que se llama fracción del pan porque «con él se quiere significar que todos los que comen de este único pan, partido, que es Cristo, entran en comunión con él y forman un solo cuerpo en él» (CCE 1329) y «Comunión, porque por este sacramento nos unimos a Cristo que nos hace participes de su Cuerpo y de su Sangre para formar un solo cuerpo» (ibid. 1331).

10,23-33Pablo resuelve algunos casos concretos, y ratifica el criterio dado: evitar el escándalo, y buscar en todo la gloria de Dios. «Del mismo modo, cuando sale el sol y cuando se pone, mientras duermas y estés despierto, da gracias a Dios, que creó y ordenó todas estas cosas para provecho tuyo, para que conozcas, ames y alabes al Creador» (S. Basilio, Hom. in mart. Julitt.).

Sagrada Biblia, traducida y anotada por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra — © Ediciones Universidad de Navarra (EUNSA).

1 Corintios 10 — Parroquia Jesús Obrero