1 Timoteo

Capítulo 1

1Pablo, apóstol de Cristo Jesús por disposición de Dios, nuestro Salvador, y de Cristo Jesús, nuestra esperanza,

2a Timoteo, verdadero hijo en la fe: gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro.

I. LA VERDADERA DOCTRINA (1,3-20)

Amonestar a los falsos doctores (1,3-7)

3Ya te encarecí, al marcharme a Macedonia, que permanecieras en Éfeso para que ordenases a algunos que no enseñaran doctrinas diferentes,

4ni prestaran atención a mitos y genealogías interminables, que más que servir al designio de Dios en la fe fomentan discusiones.

5El fin de este mandato es la caridad, que brota de un corazón limpio, una conciencia buena y una fe sincera.

6Algunos, al apartarse de esto, se han convertido en charlatanes,

7pretendiendo ser doctores de la ley cuando no entienden lo que dicen ni lo que rotundamente afirman.

Función de la Ley (1,8-11)

8Sabemos que la Ley es buena si uno la usa legítimamente,

9teniendo en cuenta que la Ley no se ha dado para el justo sino para quienes no admiten norma ni sometimiento, para los impíos y pecadores, sacrílegos y profanadores, parricidas y matricidas, homicidas,

10adúlteros, sodomitas, traficantes de hombres, mentirosos, perjuros y para todo cuanto se opone a la sana doctrina,

11según el Evangelio de la gloria del Dios bienaventurado, que me ha sido confiado.

La conversión del Apóstol (1,12-17)

12Doy gracias a aquel que me ha llenado de fortaleza, a Jesucristo nuestro Señor, porque me ha considerado digno de su confianza al conferirme el ministerio,

13a mí, que antes era blasfemo, perseguidor e insolente. Pero alcancé misericordia porque actué por ignorancia cuando no tenía fe.

14Y sobreabundó en mí la gracia de nuestro Señor, junto con la fe y la caridad, en Cristo Jesús.

15Podéis estar seguros y aceptar plenamente esta verdad: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, y de ellos el primero soy yo.

16Pero por eso he alcanzado misericordia, para que yo fuera el primero en quien Cristo Jesús mostrase toda su longanimidad, y sirviera de ejemplo a quienes van a creer en él para llegar a la vida eterna.

17Al rey de los siglos, al inmortal, invisible y único Dios, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Recomendaciones a Timoteo (1,18-20)

18Este mandato te confío, Timoteo, hijo mío, conforme a las profecías hechas sobre ti anteriormente: que de acuerdo con ellas milites en este noble combate,

19mantengas la fe y la buena conciencia. Algunos, por haberla desechado, naufragaron en la fe.

20Entre ellos están Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar.

Notas de la Facultad de Teología (6)

1,1-6,21Con esta carta dirigida a su discípulo Timoteo, a quien ha dejado al frente de la iglesia de Éfeso, San Pablo quiere ayudarle a cumplir bien su ministerio. Para ello le urge a la defensa de la recta doctrina (1,3-20) y le instruye sobre, la oración de la comunidad (2,1-15), sobre las cualidades de los ministros en la Iglesia (3,1-16), sobre el modo de enseñar y comportarse, y sobre la conducta de algunos cristianos en particular (4,1-6,1 9).

1,3-20Tras el saludo, en vez de la acción de gracias a Dios que aparece en casi todas las cartas (cfr 2 Tm 1,3), el Apóstol pasa directamente a recordar a Timoteo el encargo que le dejó (vv. 3-7) y, para que lo comprenda, se presenta a sí mismo como ejemplo (vv. 8-17).

1,3-7Los falsos maestros parecen ser algunos conversos procedentes del judaísmo, que aún permanecían aferrados a sus ideas anteriores, divagando con leyendas sobre patriarcas y héroes de la Biblia, divulgadas en la literatura judaica extrabíblica. Vigilar por la recta doctrina tiene como finalidad el crecimiento en la caridad. «La fe enseña la verdad, y una fe pura hace nacer la caridad» (S. Juan Crisóstomo, Hom. in. 1 Tm. 2,1).

1,8-11La ley mosaica es buena, pero insuficiente, porque da a conocer el pecado pero no proporciona los medios para vencerlo. Se dice que «la Ley no se ha dado para el justo» (v. 9), porque el hombre justo, como por ejemplo Abrahán, no necesitaba de la Ley para agradar a Dios. Actuaba movido por la fidelidad a Dios mismo.

1,12-17Dios es quien tiene la iniciativa de llamar al ministerio o servicio sacerdotal a quienes Él quiere. Así lo expone Pablo aplicándoselo a él mismo y dando gracias a Dios por ello. El v. 15 resume en pocas palabras la obra redentora de Cristo. Se inicia con una fórmula –literalmente: «Palabra de fe y digna de toda aceptación»– que centra la atención en algo importante. Esta verdad es una de las fundamentales de nuestra fe, recogida en el Credo: «Que por nosotros los hombres y por nuestra salvación, bajó del cielo».

1,18-20«Profecías» (v. 18) en el Nuevo Testamento no designa habitualmente el anuncio de un acontecimiento futuro. En este texto quizá se refiera a la misión encomendada en el momento de la imposición de las manos (cfr 4,14; 2 Tm 1,6) y a las palabras de exhortación con las que el Apóstol instruyó a Timoteo. Entregar a Satanás (v. 20) significa apartarlos de la comunión eclesial. El fin de esta excomunión es pastoral y medicinal: el bien de los fieles y la enmienda de los mismos herejes.

Sagrada Biblia, traducida y anotada por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra — © Ediciones Universidad de Navarra (EUNSA).

1 Timoteo 1 — Parroquia Jesús Obrero