Capítulo 7
según el orden de Melquisedec (7,1-3)
1Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, salió al encuentro de Abrahán que volvía de la victoria sobre los reyes y le bendij o;
2y Abrahán le dio el diezmo de tod o. Su nombre significa, en primer lugar, rey de justicia, y además, rey de Sale m, es decir, rey de paz.
3Al no tener ni padre, ni madre, ni genealogía, ni comienzo de días ni fin de vida, es hecho semejante al Hijo de Dios, y permanece sacerdote para siempre.
El sacerdocio de Melquisedec es superior al de los descendientes de Abrahán (7,4-19)
4Mirad cuál es su grandeza, que hasta el patriarca Abrahán le dio la décima parte de lo mejor del botín.
5Pues, según manda la Ley, los que, entre los hijos de Leví, reciben el oficio sacerdotal tienen orden de cobrar los diezmos al pueblo, es decir, a sus hermanos, aunque también éstos desciendan de la estirpe de Abrahán.
6Pero aquél, que no pertenece a su genealogía, recibió los diezmos de Abrahán y bendijo al que poseía las promesas:
7no hay ninguna duda de que el inferior recibe la bendición del superior.
8Y mientras aquí son unos hombres mortales los que reciben los diezmos, allí es uno de quien se atestigua que vive.
9Y, por decirlo así, también Leví, que recibe los diezmos, los pagó entonces a través de Abrahán,
10porque estaba ya en las entrañas de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentr o.
11Por tanto, si la perfección se realizara por medio del sacerdocio levítico, ya que bajo él fue dada la Ley al pueblo, ¿qué necesidad habría aún de que surgiera otro sacerdote según el orden de Melquisedec y que no se denominara según el orden de Aarón?
12Porque si cambia el sacerdocio, es necesario que tenga también lugar un cambio de la Ley.
13Y aquél, del que se dicen estas cosas, pertenecía a otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar,
14porque es bien sabido que nuestro Señor descendía de Judá, y de aquella tribu Moisés no dijo nada relativo al sacerdocio.
15Y todo esto es aún más evidente si surge otro sacerdote a semejanza de Melquisede c,
16que ha sido constituido no según las normas de una ley carnal sino según la fuerza de una vida indestructible.
17Porque se afirma: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisede c.
18Se deroga, por tanto, el precepto anterior por su debilidad e inutilidad.
19Porque la Ley no llevó nada a la perfección: es la introducción a una esperanza mejor por la cual nos acercamos a Dios.
Cristo es Sumo y Perfecto Sacerdote y su sacerdocio es eterno (7,20-28)
20Y por el hecho de que fue por un juramento –porque mientras aquéllos eran constituidos sacerdotes sin juramento,
21éste, en cambio, lo ha sido con el juramento de aquel que le dijo: Juró el Señor, y no se arrepentirá, Tú eres sacerdote para siempr e–,
22por eso mismo, Jesús ha sido hecho mediador de una alianza más perfecta.
23Y si aquéllos eran constituidos sacerdotes en gran número, porque la muerte les impedía permanecer,
24éste, al contrario, como vive para siempre, posee un sacerdocio perpetuo.
25Por eso puede también salvar perfectamente a los que se acercan a Dios a través de él, ya que vive siempre para interceder por nosotros.
26Nos convenía, en efecto, que el Sumo Sacerdote fuera santo, inocente, inmaculado, separado de los pecadores y encumbrado por encima de los cielos;
27que no tiene necesidad de ofrecer todos los días, como aquellos sumos sacerdotes, primero unas víctimas por sus propios pecados y luego por los del pueblo, porque esto lo hizo de una vez para siempre cuando se ofreció él mismo.
IV. EL SACRIFICIO DE CRISTO ES SUPERIOR
28Pues la Ley constituye sumos sacerdotes a unos hombres con debilidades, mientras que la palabra del juramento, que sucede a la Ley, hace al Hijo perfecto para siempre.
Notas de la Facultad de Teología (5)
1,5-10,18Aunque la enseñanza doctrinal y moral se entremezcla a lo largo del escrito, los primeros diez capítulos tienen sobre todo carácter doctrinal. El autor sagrado trata de la superioridad de Cristo sobre los personajes más importantes del Antiguo Testamento –los ángeles (1,5-2,18), Moisés (3,1-4,13), los sacerdotes del orden levítico (4,14-7,28)– y sobre el culto de la Antigua Ley (8,1-10,18).
4,14-7,28Se inicia propiamente el tema central de la carta, el sacerdocio de Cristo, y se enseña su superioridad sobre el sacerdocio levítico.
7,1-3Para mostrar la superioridad del sacerdocio de Cristo sobre el sacerdocio levítico el autor recurre a dos pasajes del Antiguo Testamento que hacen referencia a Melquisedec: Gn 14,17-20, donde aparece por primera vez, y Sal 110, donde se le cita como revestido de un sacerdocio eterno, distinto del levítico (cfr v. 3). (~lv = Shalem).
7,4-19Según la ley del diezmo y la bendición, Melquisedec es superior a Abrahán y, por tanto, a Leví, su descendiente (vv. 4-10). En consecuencia, como el sacerdocio de Cristo es según el orden de Melquisedec, es superior al levítico. Además, el sacerdocio según el orden de Leví no podía conseguir que la Ley mosaica, a la que servía, cumpliera el designio de Dios y la salvación de los hombres (vv. 11-14). La Ley tuvo como tarea la de anunciar una ley mejor –la de Cristo–, llena de esperanza, que abre las puertas a la vida eterna (vv. 15-19). «En lugar de los preceptos antiguos hemos recibido ahora la esperanza de los bienes futuros, que nos hace ser la familia de Dios» (Teodoreto, Interp. ad Hb. in loc.).
7,20-28El juramento divino añade un motivo más a la superioridad del sacerdocio de Cristo: su perpetuidad y su carácter único. Antes que Él hubo muchos sacerdotes, pero todos morían (v. 23) y tenían imperfecciones (v. 28). El sacerdocio único de Cristo se prolonga en el sacerdocio ministerial cristiano. «El sacrificio redentor de Cristo es único, realizado una vez por todas. Y por esto se hace presente en el sacrificio eucarístico de la Iglesia. Lo mismo acontece con el único sacerdocio de Cristo: se hace presente por el sacerdocio ministerial sin que con ello se quebrante la unicidad del sacerdocio de Cristo» (CCE 1545).
Sagrada Biblia, traducida y anotada por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra — © Ediciones Universidad de Navarra (EUNSA).
