Hebreos

Capítulo 8

A TODOS LOS SACRIFICIOS DE LA ANTIGUA LEY (8,1-10,18)

Cristo es Sumo Sacerdote de una Nueva Alianza que sustituye a la Antigua (8,1-13)

1Lo más importante de todo lo dicho es esto: tenemos un Sumo Sacerdote tan grande, que se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos,

2ministro del Santuario y del Tabernáculo verdadero que erigió el Señor, y no un hombre.

3Porque todo sumo sacerdote está constituido para ofrecer dones y sacrificios, y, por tanto, es necesario que también él tenga algo que ofrecer.

4Si estuviera en la tierra, no sería siquiera sacerdote, porque ya hay quienes ofrecen dones según la Ley.

5Éstos dan un culto que es sólo figura y sombra del celestial, conforme a lo que le fue revelado a Moisés cuando se disponía a construir el Tabernáculo. Pues dice: Mira, lo harás todo según el modelo que te ha sido mostrado en el mont e.

6Pero ahora él ha obtenido un oficio mucho más excelente, ya que es mediador de una alianza mucho más valiosa, por haber sido fundada sobre promesas mejores.

7En efecto, si aquella primera hubiera sido sin tacha, no haría falta poner en su lugar una segunda,

8pues les dice en tono de reproche: Mirad, vendrán días, dice el Señor, cuando establezca con la casa de Israel y con la casa de Judá una alianza nueva;

9no como la alianza que hice con sus padres el día en que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipt o. Pero como no permanecieron fieles a mi alianza, tampoco yo me acordaré de ellos, dice el Seño r.

10Ésta es la alianza que estableceré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Seño r. Pondré mis leyes en su inteligencia, y las grabaré en sus corazones; y yo seré su Dios, y ellos serán mi puebl o.

11Y no tendrá que enseñar ya cada uno a su prójimo, ni a su hermano, ni dirá: «¡Conoce al Señor!», porque todos ellos me conocerán, desde el más pequeño hasta el mayor,

12pues tendré misericordia de sus iniquidades y de sus pecados ya no me acordar é.

13Al decir nueva declaró anticuada la anterior; y lo que se hace anticuado y envejece está a punto de desaparecer.

Notas de la Facultad de Teología (3)

1,5-10,18Aunque la enseñanza doctrinal y moral se entremezcla a lo largo del escrito, los primeros diez capítulos tienen sobre todo carácter doctrinal. El autor sagrado trata de la superioridad de Cristo sobre los personajes más importantes del Antiguo Testamento –los ángeles (1,5-2,18), Moisés (3,1-4,13), los sacerdotes del orden levítico (4,14-7,28)– y sobre el culto de la Antigua Ley (8,1-10,18).

8,1-10,18Se prueba ahora la superioridad del sacerdocio de Cristo desde el punto de vista del sacrificio, que es la función esencial y específica del sacerdote. En Cristo encuentra su perfección y su acabamiento toda la Antigua Alianza que rendía culto a Dios por medio de sacrificios y ofrendas; a partir de Cristo empieza la Nueva Alianza, que tiene un nuevo Sacrificio y un nuevo Templo.

8,1-13Cristo desarrolla su ministerio en el Cielo, en un nuevo Santuario y en un nuevo Tabernáculo, que son «verdaderos» (v. 2) en oposición al Santuario y al Tabernáculo de Moisés (cfr Ex 25,40), que no eran más que una imagen. En el Cielo, Cristo, Sacerdote eterno, presenta continuamente al Padre los frutos de su sacrificio en la cruz. «En la liturgia terrena pregustamos y participamos en la liturgia celeste que se celebra en la santa ciudad, Jerusalén, hacia la que nos dirigimos como peregrinos, donde Cristo está sentado a la derecha del Padre, como ministro del santuario y del tabernáculo verdadero» (C. Vat. II, Sacr. conc. 8; cfr CCE 667). Las palabras de Jr 31,31-34 se han cumplido con la Nueva Alianza establecida por Jesús: es en esta Nueva Alianza donde Dios perdona de verdad las culpas y ya no se acuerda de los pecados.

Sagrada Biblia, traducida y anotada por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra — © Ediciones Universidad de Navarra (EUNSA).

Hebreos 8 — Parroquia Jesús Obrero