Juan

Capítulo 16

La acción del Espíritu Santo (16,1-15)

1»Os he dicho todo esto para que no os escandalicéis.

2Os expulsarán de las sinagogas; más aún: llega la hora en la que todo el que os dé muerte pensará que hace un servicio a Dios.

3Y esto os lo harán porque no han conocido a mi Padre, ni a mí.

4Pero os he dicho estas cosas para que cuando llegue la hora os acordéis de que ya os las había anunciado. No os las dije al principio porque estaba con vosotros.

5Ahora voy a quien me envió y ninguno de vosotros me pregunta: «¿Adónde vas?»

6Pero porque os he dicho esto, vuestro corazón se ha llenado de tristeza;

7pero yo os digo la verdad: os conviene que me vaya, porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a vosotros. En cambio, si yo me voy, os lo enviaré.

8Y cuando venga Él, acusará al mundo de pecado, de justicia y de juicio:

9de pecado, porque no creen en mí;

10de justicia, porque me voy al Padre y ya no me veréis;

11de juicio, porque el príncipe de este mundo ya está juzgado.

12»Todavía tengo que deciros muchas cosas, pero no podéis sobrellevarlas ahora.

13Cuando venga Aquél, el Espíritu de la verdad, os guiará hacia toda la verdad, pues no hablará por sí mismo, sino que dirá todo lo que oiga y os anunciará lo que va a venir.

14Él me glorificará porque recibirá de lo mío y os lo anunciará.

15Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso dije: «Recibe de lo mío y os lo anunciará». ver.

La plenitud de gozo (16,16-33)

16»Dentro de un poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a

17Sus discípulos se decían unos a otros: —¿Qué es esto que nos dice: «Dentro de un poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver», que «voy al Padre»?

18Y decían: —¿Qué es esto que dice: «Dentro de un poco»? No sabemos a qué se refiere.

19Jesús conoció que se lo querían preguntar y les dijo: —Intentáis averiguar entre vosotros lo que he dicho: «Dentro de un poco no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver».

20En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y en cambio el mundo se alegrará; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.

21La mujer, cuando va a dar a luz, está triste porque ha llegado su hora, pero una vez que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda del sufrimiento por la alegría de que ha nacido un hombre en el mundo.

22Así pues, también vosotros ahora os entristecéis, pero os volveré a ver y se os alegrará el corazón, y nadie os quitará vuestra alegría.

23Ese día no me preguntaréis nada. En verdad, en verdad os digo: si le pedís al Padre algo en mi nombre, os lo concederá.

24Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa.

25»Os he dicho todo esto con comparaciones. Llega la hora en que ya no hablaré con comparaciones, sino que claramente os anunciaré las cosas acerca del Padre.

26Ese día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros,

27ya que el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado y habéis creído que yo salí de Dios.

28Salí del Padre y vine al mundo; de nuevo dejo el mundo y voy al Padre.

29Le dicen sus discípulos: —Ahora sí que hablas con claridad y no usas ninguna comparación;

30ahora vemos que lo sabes todo, y no necesitas que nadie te pregunte; por eso creemos que has salido de Dios.

31—¿Ahora creéis? –les dijo Jesús–.

32Mirad que llega la hora, y ya llegó, en que os dispersaréis cada uno por su lado, y me dejaréis solo, aunque no estoy solo porque el Padre está conmigo.

33Os he dicho esto para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis sufrimientos, pero confiad: yo he vencido al mundo.

Notas de la Facultad de Teología (4)

13,1-21,25Se pueden distinguir tres secciones en razón del tema que trata cada una: Última Cena y discursos de adiós; pasión y muerte; y resurrección del Señor. En las tres volvemos a encontrar la manifestación y revelación de Cristo, y las distintas reacciones de fe o de incredulidad ante Él. Esta segunda parte del evangelio suele denominarse «libro de la Gloria».

13,1-17,26Estos capítulos ofrecen la revelación de Jesús a sus discípulos en la intimidad de la última Cena. Juan relata algunos hechos que no aparecen en los otros evangelios –como el lavatorio de los pies– y omite la institución de la Eucaristía, narrada por los sinópticos y San Pablo, y de la que este mismo evangelio ha hablado en el cap. 6. Hasta aquí la «vida» y la «luz» tenían especial relevancia, desde ahora, la palabra clave es el «amor». De 13,33 a 17,26 Juan transmite lo que suele llamarse el discurso de la Cena o el discurso de adiós de Jesús. En él pueden distinguirse tres partes: 1) sobre la partida y retorno de Cristo (13,33-38 y cap. 14); 2) sobre Cristo y su Iglesia (caps. 15-16); 3) la oración sacerdotal de Cristo (cap. 17). Los temas de fondo son: a) el amor, que tiene su raíz en el amor de Cristo y se convierte en el mandamiento del Señor; b) el consuelo que Jesús da a los discípulos ante su inminente partida, con la promesa de su vuelta y del envío del Espíritu Santo; c) la unión de Cristo con los suyos, a semejanza de la vid y los sarmientos, fundada en el amor y en el cumplimiento de sus mandatos.

16,1-15Jesús predice que quienes no conocen a Dios ni le reconocen a Él perseguirán a sus discípulos como también le persiguieron a Él y le dieron muerte. Las persecuciones y dificultades que inevitablemente han de encontrar quienes siguen a Cristo no deben ser causa de escándalo ni de desánimo. Al contrario, éstos, consolados y confortados por la acción del Espíritu Santo, tendrán en ellas ocasión de mostrar su fe. Jesús habla del Paráclito tres veces en el Sermón de la Cena. En la primera (14,15ss.) afirma que será otro Consolador enviado por el Padre para que esté siempre con ellos; en la segunda (14,26) dice que Él mismo enviará, de parte del Padre, el Espíritu de la verdad que les enseñará todo; en esta tercera (vv. 1-15) descubre totalmente el plan de salvación y anuncia que el fruto de su ascensión al Cielo será el envío del Espíritu Santo. Especialmente los vv. 14-15 descubren algunos aspectos del misterio de la Santísima Trinidad. Enseñan la igualdad de las tres divinas personas al decir que todo lo que tiene el Padre es del Hijo, que todo lo que tiene el Hijo es del Padre, y que el Espíritu Santo posee también aquello que es común al Padre y al Hijo, es decir, la esencia divina.

16,16-33Los Apóstoles no podían entender lo que Jesús anunciaba. Al manifestar que después de las tribulaciones tendrán un gozo cumplido que no perderán jamás (cfr 17,13), se refiere ante todo a la alegría de la resurrección (cfr Lc 24,41), pero también al encuentro definitivo con Jesús en el Cielo. La imagen de la mujer que da a luz, muy frecuente en el Antiguo Testamento para expresar el dolor intenso, suele emplearse también, sobre todo en los profetas, para significar el alumbramiento del nuevo pueblo mesiánico (cfr Is 21,3; 26,17; Jr 30,6; Os 13,13; Mi 4,9-10). El nacimiento del nuevo Pueblo de Dios –Iglesia de Cristo– comporta dolores intensos no sólo a Jesús, sino también, en su medida, a los Apóstoles. Pero esos dolores, como de parto, se verán compensados por el gozo de la consumación del Reino de Cristo (cfr Rm 8,18). Tras la resurrección el Señor hablará con claridad a los Apóstoles y éstos penetrarán en el misterio de su pasión y en la inmensidad del amor de Dios al enviar a su Hijo al mundo. La firmeza de la fe de los discípulos se apoya en la convicción de que el Señor conoce todos los corazones y todas las cosas, y en la victoria de Jesucristo. Jesús también muestra cómo mientras estaba con ellos conocía el fondo de su corazón (cfr 2,25). El anuncio del abandono, leído tras su resurrección, es una llamada a la esperanza. Frente a las tribulaciones y los ataques de los que rechazan a Cristo resuenan las palabras de Jesús: «Confiad: yo he vencido al mundo» (v. 33).

Sagrada Biblia, traducida y anotada por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra — © Ediciones Universidad de Navarra (EUNSA).

Juan 16 — Parroquia Jesús Obrero