Capítulo 7
Preceptos diversos: no juzgar al prójimo (7,1-12)
1No juzguéis para no ser juzgados.
2Porque con el juicio con que juzguéis se os juzgará, y con la medida con que midáis se os medirá.
3»¿Por qué te fijas en la mota del ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en el tuyo?
4O ¿cómo vas a decir a tu hermano: «Deja que saque la mota de tu ojo», cuando tú tienes una viga en el tuyo?
5Hipócrita: saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad cómo sacar la mota del ojo de tu hermano. Respeto de las cosas santas
6»No deis las cosas santas a los perros, ni echéis vuestras perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen con sus patas y al revolverse os despedacen. Eficacia de la oración
Lc 11,5-13
7»Pedid y se os dará; buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá.
8Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá.
9»¿Quién de entre vosotros, si un hijo suyo le pide un pan, le da una piedra?
10¿O si le pide un pez le da una serpiente?
11Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar a vuestros hijos cosas buenas, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se lo pidan? La «regla de oro»
Lc 6,31
12»Todo lo que queráis que hagan los hombres con vosotros, hacedlo también vosotros con ellos: ésta es la Ley y los Profetas.
La puerta angosta (7,13-27)
Lc 13,22-30
13»Entrad por la puerta angosta, porque amplia es la puerta y ancho el camino que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por ella.
14¡Qué angosta es la puerta y estrecho el camino que conduce a la Vida, y qué pocos son los que la encuentran! Los falsos profetas
Lc 6,43-44
15»Guardaos bien de los falsos profetas, que se os acercan disfrazados de oveja, pero por dentro son lobos voraces.
16Por sus frutos los conoceréis: ¿es que se recogen uvas de los espinos o higos de las zarzas?
17Así, todo árbol bueno da frutos buenos, y todo árbol malo da frutos malos.
18Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos.
19Todo árbol que no da buen fruto se corta y se arroja al fuego.
20Por tanto, por sus frutos los conoceréis. Cumplir la voluntad de Dios
Lc 13,25-30
21»No todo el que me dice: «Señor, Señor», entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos.
22Muchos me dirán aquel día: «Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y hemos expulsado los demonios en tu nombre, y hemos hecho prodigios en tu nombre?»
23Entonces yo declararé ante ellos: «Jamás os he conocido: apartaos de mí, los que obráis la iniquidad». Edificar sobre roca
Lc 6,46-49
24»Por lo tanto, todo el que oye estas palabras mías y las pone en práctica, es como un hombre prudente que edificó su casa sobre roca;
25y cayó la lluvia y llegaron las riadas y soplaron los vientos: irrumpieron contra aquella casa, pero no se cayó porque estaba cimentada sobre roca.
26»Pero todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica es como un hombre necio que edificó su casa sobre arena;
27y cayó la lluvia y llegaron las riadas y soplaron los vientos: se precipitaron contra aquella casa, y se derrumbó y fue tremenda su ruina.
Autoridad de la enseñanza de Jesús (7,28-29)
28Cuando terminó Jesús estos discursos las multitudes quedaron admiradas de su enseñanza,
29porque les enseñaba como quien tiene potestad y no como los escribas. (Mc 1,40-45; Lc 5,12-16)
Notas de la Facultad de Teología (5)
4,11-16,20Comienza el ministerio en Galilea. Jesús proclama, con palabras y obras, que el Reino de Dios ha llegado. En primer lugar, llama a sus discípulos y convoca al nuevo Pueblo de Dios (4,12-25). A continuación, como supremo Maestro, Legislador y Profeta, promulga la Nueva Ley del Reino en el Discurso de la Montaña (5,1-7,29). Su enseñanza queda avalada por «las obras del Mesías», los milagros que confirman su autoridad (8,1-9,38). El envío de los Apóstoles (10,1-42) y las acciones (11,1-12,50) y palabras (13,1-52) de Jesús señalan que es más que un Maestro: es el Mesías de Israel. Los dirigentes religiosos del pueblo escogido (11,16-12,45) se obstinan en rechazarlo, pero los signos son tan evidentes (14,13-15,39) que San Pedro le confiesa como lo que verdaderamente es: el Mesías, Hijo de Dios (1 6,13-20).
5,1-7,29El Discurso de la Montaña es el primero de los cinco grandes discursos en los que San Mateo reúne las enseñanzas de Jesús sobre el Reino de Dios. En este primero aparece una síntesis de quiénes son los que pertenecen al Reino (5,1-12) y qué actitudes deben guardar con respecto a la Ley (5,17-48; 6,16-18), a Dios (6,25-34), al prójimo (6,1-4; 7,1-5), y en la oración (6,7-14; 7,7-11).
7,1-12San Mateo recoge diversas recomendaciones del Señor sobre la conducta que debemos llevar quienes somos sus discípulos. Debemos vivir la caridad fraterna (vv. 1-5), guardar con respeto y veneración la doctrina de Jesucristo (v. 6), rezar con la seguridad de que Dios Padre nos concederá todo lo que le pidamos (vv. 7-11), debemos, en fin, hacer el bien a los demás sin poner condiciones, como en buena lógica no la pone cada uno en el amor a sí mismo (v. 12).
7,13-27Al final del Discurso de la Montaña se señalan las condiciones exigidas para entrar en el Reino de Dios bajo la perspectiva del Juicio. Recorrer el camino que lleva al Reino es costoso pero su meta es la Vida o salvación eterna (vv. 13-14). «El camino de Cristo «lleva a la vida», un camino contrario «lleva a la perdición». La parábola evangélica de los dos caminos está siempre presente en la catequesis de la Iglesia. Significa la importancia de las decisiones morales para nuestra salvación» (CCE 1696). No es de extrañar que los discípulos encuentren dificultades, ni que se vean confundidos con falsos profetas: éstos no serán juzgados dignos de entrar en el Reino (vv. 15-20). El Señor insiste en que el discípulo será juzgado en conformidad con el cumplimiento de la voluntad del Padre tal como la haya realizado en esta tierra (vv. 21-23). La parábola de quien edifica sobre roca (vv. 24-27) resume la conducta del que desea entrar en el Reino de Dios que se va haciendo presente en la Iglesia. Quien se esfuerza por llevar a la práctica las enseñanzas de Jesús, aunque vengan tribulaciones personales, o se vea rodeado del error, permanecerá fuerte en la fe, como el hombre sabio que edifica su casa sobre roca.
7,28-29Estos versículos cierran el Discurso de la Montaña y manifiestan la condición mesiánica de Jesús –por su modo de enseñar– y el efecto que tuvo el discurso en sus oyentes. Al mismo tiempo sirven de punto de unión con la siguiente sección en la que se narran algunos milagros de Jesús que ratifican su poder.
Sagrada Biblia, traducida y anotada por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra — © Ediciones Universidad de Navarra (EUNSA).
