Salmos

Salmo 112

1Aleluya. Dichoso el hombre que teme al Señor, y se complace de lleno en sus mandamientos.

2Poderoso en la tierra será su linaje. Bendita será la descendencia de los rectos.

3En su casa habrá fortuna y riqueza; su justicia permanecerá para siempre.

4Para los rectos brilla como luz en las tinieblas, el clemente, compasivo y justo.

5Feliz el hombre compasivo y que presta, y que administra sus asuntos con justicia;

6no vacilará jamás. El justo será siempre recordado;

7no temerá las malas noticias; su corazón está firme, confiado en el Señor;

8su corazón está seguro, sin temer, hasta que vea desde arriba a sus enemigos.

9Reparte generosamente a los pobres; su justicia permanece para siempre; lleva alta su frente con honor.

10El impío, al verlo, se irritará, rechinará los dientes, se consumirá. El deseo de los impíos fracasará.

Sagrada Biblia, traducida y anotada por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra — © Ediciones Universidad de Navarra (EUNSA).

Salmo 112 — Parroquia Jesús Obrero