1 Pedro

Capítulo 5

IV. EXHORTACIONES FINALES (5,1-14)

A los presbíteros (5,1-4)

1A los presbíteros que hay entre vosotros, yo –presbítero como ellos y, además, testigo de los padecimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a manifestarse– os exhorto:

2apacentad la grey de Dios que se os ha confiado, gobernando no a la fuerza, sino de buena gana según Dios; no por mezquino afán de lucro, sino de corazón;

3no como tiranos sobre la heredad del Señor, sino haciéndoos modelo de la grey.

4Así, cuando se manifieste el Pastor Supremo, recibiréis la corona de gloria que no se marchita.

A todos los fieles (5,5-11)

5De la misma forma vosotros, los jóvenes, estad sujetos a los presbíteros. Y todos, revestíos de humildad en el trato mutuo, porque Dios resiste a los soberbios y a los humildes da la graci a.

6Humillaos, por eso, bajo la mano poderosa de Dios, para que a su tiempo os exalte.

7Descargad sobre Él todas vuestras preocupaciones, porque Él cuida de vosotros.

8Sed sobrios y vigilad, porque vuestro adversario, el diablo, como un león rugiente, ronda buscando a quien devorar.

9Resistidle firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos dispersos por el mundo soportan los mismos padecimientos.

10Y, después de haber sufrido un poco, el Dios de toda gracia, que os ha llamado en Cristo a su eterna gloria, os hará idóneos y os consolidará, os dará fortaleza y estabilidad.

11A él el poder por los siglos de los siglos. Amén.

Despedida (5,12-14)

12Por medio de Silvano, a quien juzgo hermano fiel, os he escrito brevemente, para exhortaros y atestiguaros que ésta es la verdadera gracia de Dios. Perseverad en ella.

13Os saluda la Iglesia de Babilonia –elegida como vosotros– y, en particular, Marcos, mi hijo.

14Saludaos mutuamente con el beso de la caridad. La paz esté con todos vosotros que estáis en Cristo.

Notas de la Facultad de Teología (5)

1,1-5,14San Pedro dirige esta carta preferentemente a cristianos convertidos del paganismo. En ella, tras dar gracias a Dios por habernos salvado mediante Jesucristo (1,3-12), va desarrollando algunos aspectos de la vida cristiana derivada del Bautismo: la llamada a la santidad (1,13-2,10), la conducta ejemplar del cristiano en medio del mundo (2,11-3, 12), la paciencia en las tribulaciones, grandes o pequeñas (3,13-4, 19) y, finalmente, el buen comportamiento de los presbíteros hacia los fieles y viceversa (5,1-11). Concluye detallando algunas de las circunstancias en que se escribe la carta (5,12-14).

5,1-14La parte final de la carta comprende exhortaciones varias dirigidas a los presbíteros y a los fieles, en las que sigue presente el tema de los padecimientos de Cristo.

5,1-4Estas exhortaciones recuerdan las del Señor hablando del Buen Pastor (Jn 10,11) y las que le dirigió a Pedro tras su resurrección: «Apacienta mis corderos... Pastorea mis ovejas» (Jn 21,15-17).

5,5-11Ante las tribulaciones que Dios permite, el Apóstol exhorta a la unidad de los fieles fundada en la humildad y en la docilidad (vv. 5-6). La lucha ascética para resistir las tentaciones tiene su apoyo en la confianza en Él (vv. 7-11). Los cristianos, «firmes en la fe» (v. 9), resistirán los ataques del enemigo. Las tribulaciones que hemos de padecer suponen un medio necesario de purificación y una garantía de la gloria que Dios nos dará: «Porque la leve tribulación de un instante se convierte para nosotros, incomparablemente, en una gloria eterna y consistente» (2 Co 4,17).

5,12-14En la despedida, como en otras cartas del Nuevo Testamento, San Pedro dirige los saludos de la Iglesia remitente y termina con unas palabras de bendición. Silvano, llamado Silas en Hch 15,22, había acompañado a San Pablo en su segundo viaje apostólico por Asia Menor y Grecia (Hch 15,36-18,22). Pudo ser el portador de la carta, o bien el secretario que la puso por escrito al dictado, o incluso el redactor de las ideas de San Pedro. «Babilonia» (v. 13). Es una manera figurada de designar a Roma, prototipo de ciudad idólatra y mundana en aquella época (cfr Ap 16,19; 17,5; etc.). Marcos es el autor del segundo evangelio, a quien la tradición le atribuye el oficio de intérprete de San Pedro en Roma. El Apóstol le da el titulo de hijo en sentido espiritual.

Sagrada Biblia, traducida y anotada por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra — © Ediciones Universidad de Navarra (EUNSA).

1 Pedro 5 — Parroquia Jesús Obrero