Gálatas

Capítulo 6

Caridad fraterna (6,1-10)

1Hermanos, si a alguien se le sorprendiera en alguna falta, vosotros, que sois espirituales, corregidle con espíritu de mansedumbre, fijándote en ti mismo, no vaya a ser que tú también seas tentado.

2Llevad los unos las cargas de los otros y así cumpliréis la ley de Cristo.

3Porque sí alguno se imagina que es algo, sin ser nada, se engaña a sí mismo.

4Que cada uno examine su propia conducta, y entonces podrá gloriarse solamente en sí mismo y no en otro;

5porque cada uno tendrá que llevar su propia carga.

6Que el discípulo comparta toda clase de bienes con el que le instruye.

7No os engañéis: de Dios nadie se burla. Porque lo que uno siembre, eso recogerá:

8el que siembra en su carne, de la carne cosechará corrupción; y el que siembre en el espíritu, del espíritu cosechará la vida eterna.

9No nos cansemos de hacer el bien, porque si perseveramos, a su tiempo recogeremos el fruto.

10Por tanto, mientras disponemos de tiempo hagamos el bien a todos, pero especialmente a los hermanos en la fe.

IV. CONCLUSIÓN (6,11-18)

11Fijaos con qué letras tan grandes os escribo de mi propia mano.

12Todos los que quieren ser bien vistos según la carne, ésos os obligan a circuncidaros, únicamente para que no les persigan por causa de la cruz de Cristo;

13porque ni los mismos que se circuncidan guardan la Ley, y lo que en realidad quieren es que vosotros os circuncidéis para gloriarse en vuestra carne.

14¡Que yo nunca me gloríe más que en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí y yo para el mundo!

15Porque ni la circuncisión ni la falta de circuncisión importan, sino la nueva criatura.

16Para todos los que sigan esta norma, paz y misericordia, lo mismo que para el Israel de Dios.

17En adelante, que nadie me importune, porque llevo en mi cuerpo las señales de Jesús.

18Hermanos, que la gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con vuestro espíritu. Amén.

Notas de la Facultad de Teología (4)

5,1-6,18San Pablo muestra las consecuencias existenciales de la salvación realizada por Cristo en el cristiano. Sólo desde la libertad podemos actuar en caridad, y la caridad, a su vez, orienta y desarrolla auténticamente la libertad (5,1-6,10). Concluye la carta dejando un testimonio de cómo vive él esa libertad (6,11-18).

5,1-6,10La parte moral de la carta comienza recordando que la ley de Cristo es ley de libertad, opuesta a la ley de la circuncisión (5,1-12). Como consecuencia, las obras que pide la Nueva Ley, las obras del Espíritu, se oponen a las obras que produce la carne y el pecado (5,13-26). El precepto fundamental de la ley de Cristo es la caridad (6,1-10).

6,1-10Los cristianos también tenemos una ley que cumplir: la ley de Cristo, que no es otra que la ley del amor sincero, la ley del Espíritu. «Jesús hace de la caridad el mandamiento nuevo (cfr Jn 13,34). Amando a los suyos «hasta el fin» (Jn 13,1), manifiesta el amor del Padre que ha recibido. Amándose unos a otros, los discípulos imitan el amor de Jesús que reciben también en ellos» (CCE 1823). El sometimiento a las prescripciones legales de los judíos llevaba a algunos a creerse mejores que los demás. Su orgullo procedía del desconocimiento que tenían de sí mismos. Por eso el Apóstol exhorta a que cada uno se examine con sinceridad, de cara a Dios, que todo lo ve. «El hombre de sí mismo no es sino vanidad, y si otra cosa más es, por el Señor Dios lo es» (S. Juan de Ávila, Audi, filia 66).

6,11-18La carta termina con unas letras escritas por San Pablo de su propio puño, añadidas a las del secretario que había copiado sus palabras. El Apóstol hace un breve resumen de la doctrina ya expuesta y envía una vibrante despedida. Desenmascara las intenciones de los que perturbaban a los gálatas. Los circuncisos se jactaban de llevar en su carne la señal de la Antigua Alianza, la circuncisión. Pablo les hace ver que sólo hay un motivo de gloria para él: la cruz de Nuestro Señor Jesucristo, con la que se selló la Nueva Alianza, y se cumplió la Redención. Por eso ha llegado a ser la señal del cristiano. El alma fue creada -comenta Edith Stein- para la unión con Dios mediante la cruz, redimida en la cruz, «consumada y santificada en la Cruz, para quedar marcada con el sello de la Cruz por toda la eternidad» (Cienc. Cruz. 337).

Sagrada Biblia, traducida y anotada por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra — © Ediciones Universidad de Navarra (EUNSA).

Gálatas 6 — Parroquia Jesús Obrero