Hebreos

Capítulo 3

II. SUPERIORIDAD DE CRISTO SOBRE MOISÉS (3,1-4,13)

Comparación entre el ministerio de Moisés y el de Cristo (3,1-6)

1Por tanto, hermanos santos que sois partícipes de una vocación celestial, fijad vuestra atención en Jesús, Apóstol y Sumo Sacerdote de la fe que confesamos,

2que es fiel al que lo constituyó, como lo fue también Moisés en toda su casa;

3aunque Él ha sido juzgado digno de mayor gloria que Moisés, ya que el constructor tiene mayor dignidad que la casa.

4Porque toda casa es construida por alguien, pero Dios construyó el universo.

5Moisés fue ciertamente fiel en toda su casa como sirvient e, para dar testimonio de las cosas que debían anunciarse,

6pero Cristo lo fue como Hijo al frente de su casa: casa que somos nosotros, si mantenemos la confianza y el orgullo gozoso de la esperanza. Necesidad de la fe: el mal ejemplo

de la rebeldía del pueblo elegido (3,7-19)

7Por eso, como dice el Espíritu Santo: Si hoy escucháis su voz,

8no endurezcáis vuestros corazones como sucedió en la rebelión, el día de la tentación en el desierto,

9cuando vuestros padres me tentaron y me sometieron a prueba, aunque habían visto mis obras

10durante cuarenta año s. Por eso me indigné contra esta generación Y dije: «Están siempre extraviados en su corazón y no han conocido mis caminos ».

11Por eso juré en mi ira: «¡No entrarán en mi descanso! ».

12Vigilad, hermanos, para que ninguno de vosotros tenga un corazón malvado y sin fe que le haga apostatar del Dios vivo;

13al contrario, exhortaos mutuamente todos los días, mientras perdura aquel ho y, para que nadie se endurezca por la seducción del pecado.

14Pues hemos sido hechos partícipes de Cristo a condición de que mantengamos firme hasta el fin la segura confianza del principio.

15Cuando se dice: Si hoy escucháis su voz, no endurezcáis vuestros corazones como sucedió en la rebelió n,

16¿quiénes son los que, habiéndole oído, sin embargo se rebelaron? ¿Acaso no fueron todos los que salieron de Egipto gracias a Moisés?

17¿Y contra quiénes se indignó durante cuarenta año s? ¿No fue acaso contra los que pecaron, cuyos cadáveres cayeron en el desiert o?

18¿Y a quiénes juró que no entrarían en su descans o, sino a los incrédulos?

19Vemos así que no pudieron entrar a causa de la incredulidad. Por medio de la fe podemos alcanzar

Notas de la Facultad de Teología (4)

1,5-10,18Aunque la enseñanza doctrinal y moral se entremezcla a lo largo del escrito, los primeros diez capítulos tienen sobre todo carácter doctrinal. El autor sagrado trata de la superioridad de Cristo sobre los personajes más importantes del Antiguo Testamento –los ángeles (1,5-2,18), Moisés (3,1-4,13), los sacerdotes del orden levítico (4,14-7,28)– y sobre el culto de la Antigua Ley (8,1-10,18).

3,1-4,13Los judíos consideraban a Moisés el verdadero fundador, libertador y legislador del pueblo elegido. En estos dos capítulos se enseña la excelencia incomparable sobre él de Jesucristo, el «nuevo Moisés» (cfr notas a Mt 2,13-18; 4,1-11; 5,17-48; etc.).

3,1-6Los títulos de «Apóstol» y «Sumo Sacerdote» (v. 1) explican la misión del Hijo en el mundo: Jesús es el mensajero o enviado de Dios a los hombres y representante de los hombres ante Dios. Partiendo de la fidelidad a su misión que demostró Moisés y, de modo eminente, Jesucristo, el autor sagrado fundamenta la superioridad de Éste mediante la imagen de la casa, considerada unas veces como edificio, otras como familia: el arquitecto es superior al edificio y el hijo al administrador.

3,7-19Porque Dios descansó al final de la creación (cfr Gn 2,2), el descanso fue establecido en el Antiguo Testamento como una imitación de la manera del actuar divino (cfr Ex 20,10-11). Asimismo, el Éxodo era considerado como una nueva creación, al final del cual hubo también un descanso, es decir, la entrada en la tierra prometida. El autor de la carta da una orientación cristiana a este episodio: el Éxodo es la redención obrada por Cristo que como nuevo Moisés nos introduce en el descanso eterno. La actualidad de la palabra del Espíritu Santo es permanente, sigue viva «hoy» (v. 13). Por eso, se toma pie del Salmo 95 –donde se hace alusión a una rebeldía de los israelitas en el desierto, cuando se quejaron ante Dios por la falta de agua (cfr Ex 17,1-7)– y se exhorta a imitar a los que entonces fueron fieles y creyeron a la promesa de entrar en el «descanso» de Dios. El castigo del Señor por las faltas de fe en Él y en Moisés, por las murmuraciones y desobediencias del pueblo escogido, es un estimulo vivo y actual para la perseverancia del cristiano. «Pórtate bien «ahora», sin acordarte de «ayer», que ya pasó, y sin preocuparte de «mañana», que no sabes si llegará para ti» (S Josemaría Escrivá, Camino 253).

Sagrada Biblia, traducida y anotada por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra — © Ediciones Universidad de Navarra (EUNSA).

Hebreos 3 — Parroquia Jesús Obrero