Capítulo 14
Evangelización en Iconio y posterior persecución (14,1-18)
1En Iconio entraron, como de costumbre, en la sinagoga de los judíos y hablaron de tal manera que creyó una gran muchedumbre de judíos y griegos.
2Pero los judíos incrédulos excitaron y malearon los ánimos de los gentiles contra los hermanos.
3Permanecieron bastante tiempo, actuando con valentía en el Señor, que les concedía obrar por sus manos milagros y prodigios, acreditando así la predicación de su gracia.
4La muchedumbre de la ciudad se dividió: unos a favor de los judíos, otros a favor de los apóstoles.
5Como se produjo un violento movimiento de gentiles y de judíos, con sus jefes, para injuriarles y apedrearles,
6al enterarse, huyeron a Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y a la región de alrededor.
7Y allí anunciaban el Evangelio. Curación de un cojo en Listra
8En Listra se hallaba sentado un hombre inválido de los pies, cojo desde el seno materno, que jamás había caminado.
9Éste escuchó hablar a Pablo, el cual le miró fijamente y, viendo que tenía fe para ser salvado,
10dijo con fuerte voz: —¡Ponte de pie! ¡Derecho! Él dio un salto y empezó a caminar.
11La muchedumbre, al ver lo que Pablo había hecho, levantó la voz diciendo en licaónico: —Los dioses han bajado hasta nosotros en forma humana.
12Y llamaban a Bernabé Zeus y Hermes a Pablo, porque éste era el que llevaba la palabra.
13Entonces el sacerdote del templo de Zeus que estaba situado a la entrada de la ciudad, acompañado de la gente, trajo toros y guirnaldas ante las puertas y pretendía ofrecerles un sacrificio.
14Cuando los apóstoles Bernabé y Pablo lo oyeron, se rasgaron la ropa y corrieron hacia la multitud
15diciendo a voces: —¡Hombres!, ¿qué es lo que hacéis? También nosotros somos hombres mortales como vosotros y os predicamos que os convirtáis de estas cosas falsas al Dios vivo, el que hizo el cielo y la tierra y el mar y cuanto hay en ello s;
16que en las generaciones pasadas permitió que cada nación siguiera su propio camino;
17aunque Él no ha dejado de dar testimonio de Sí mismo, derramando bienes al enviaros desde el cielo lluvias y estaciones repletas de fruto, y llenándoos de alimento y de alegría el corazón.
18Con estas palabras, a duras penas disuadieron a la multitud de ofrecerles sacrificios.
Lapidación de San Pablo (14,19-28)
19Vinieron entonces de Antioquía y de Iconio unos judíos que sedujeron a la muchedumbre, de modo que apedrearon a Pablo y le arrastraron fuera de la ciudad creyéndole muerto.
20Pero rodeado de los discípulos se levantó y entró en la ciudad. Y al día siguiente marchó con Bernabé a Derbe. Regreso hacia Antioquía
21Después de predicar el Evangelio en aquella ciudad y hacer numerosos discípulos, se volvieron a Listra, Iconio y Antioquía,
22confortando los ánimos de los discípulos y exhortándoles a perseverar en la fe, diciéndoles que es preciso que entremos en el Reino de Dios a través de muchas tribulaciones.
23Tras designar presbíteros en cada iglesia, haciendo oración y ayunando, les encomendaron al Señor, en quien habían creído.
24Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia;
25y después de predicar la palabra en Perge bajaron hasta Atalía.
26Desde allí navegaron hasta Antioquía, de donde habían salido encomendados a la gracia de Dios para la obra que habían realizado.
27Al llegar, reunieron a la iglesia y contaron todo lo que el Señor había hecho por mediación de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe.
28Se quedaron bastante tiempo con los discípulos.
Notas de la Facultad de Teología (4)
13,1-20,38En la perspectiva del libro de los Hechos entra el narrar cómo la salvación se extiende desde Jerusalén hasta los confines de la tierra. Pablo es el instrumento elegido por Dios para ello (cfr 9,1 5). En esta tercera parte se relatan sus viajes apostólicos extendiendo la predicación del Evangelio y fundando nuevas comunidades. Es de notar que, desde este momento, cobra una singular importancia la labor misionera de la iglesia de Antioquía; sin embargo, el libro de los Hechos no deja de señalar que cada nuevo impulso evangelizador pasa también por Jerusalén (9,26; 15,2; 20,16; 21,15).
13,1-14,28Después de una breve descripción de la comunidad de Antioquía (vv. 1-3), el relato se detiene en la narración del primer viaje apostólico de San Pablo y San Bernabé por tierras de Asia Menor. Salieron de Antioquía en la primavera del año 45 y volvieron a esta ciudad unos cuatro años más tarde. En su ministerio, recorren Chipre y gran parte de las regiones de Cilicia, Panfilia, Licaonia y Pisidia, se dirigen a judíos y gentiles y fundan comunidades en los lugares por donde pasan. Más tarde, vuelven a los mismos lugares para confirmarles en la fe que habían recibido.
14,1-18Lucas denomina aquí «apóstoles» a Pablo y Bernabé (v. 14). Aunque Pablo no pertenece al grupo de los Doce, para quienes Lucas suele reservar el nombre de Apóstoles, es considerado y se consideraba a sí mismo Apóstol por razón de su singular vocación (cfr
14,19-28Lucas, siguiendo la enseñanza paulina (cfr v. 22), señala en estos versículos el progreso y la victoria de la Palabra de Dios, al tiempo que no deja de apuntar que el camino de los predicadores es un camino de cruz: «Cruz, trabajos, tribulaciones: los tendrás mientras vivas. —Por ese camino fue Cristo, y no es el discípulo más que el Maestro» (S. Josemaría Escrivá, Camino 699).
Sagrada Biblia, traducida y anotada por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra — © Ediciones Universidad de Navarra (EUNSA).
